DEL COMITÉ EJECUTIVO: Hacia un nuevo lazo

Posted on

Hacia un nuevo lazo

Logo NEL pequeño

Frente a los difíciles momentos por los que estamos atravesando durante los últimos días debido a la contingencia sanitaria de público conocimiento​ y con la complejidad de la situación y las medidas necesarias decretadas por los gobiernos, hemos sido conminados a hacer un cierre temporal de las actividades habituales que se venían desarrollando en las Sedes, Delegaciones y Grupos Asociados. Ante este panorama, la NEL expresa su solidaridad a todos y cada uno de quienes hacen parte de nuestra vida de Escuela.

 

Sabemos, además, que estas nuevas medidas han alcanzado nuestra práctica analítica allí donde, hasta nuevo aviso, en uno y otro espacio, ya no será posible contar con la presencia de los cuerpos.

 

Es bajo las coordenadas del encuentro con este real, que ciertamente tomará su propio relieve singular para cada uno, pero que en lo inmediato nos pone frente a un obligado compás de espera que cambia el rumbo de nuestra vida cotidiana, que los invitamos a vivificar nuestra transferencia de trabajo.

 

En este contexto, donde cotidianamente asistimos al encuentro con lo inédito y la ausencia de garantía, allí donde la pulsión de muerte, la incertidumbre y la angustia parecen cobrar todo su protagonismo es que como Escuela de analizantes decidimos seguir apostando por la supervivencia del psicoanálisis de orientación lacaniana y por sus principios éticos, poniendo en valor el lugar y el lazo que sea posible para cada uno, para así restarnos de la impotencia, dando lugar a algún tipo de invención frente a lo insoportable.

 

Es así que, alojando las nuevas coordenadas, propondremos sostener una conversación permanente al interior de la Escuela, bajo alguna modalidad que encontremos conveniente y que próximamente será compartida con los Directores y Coordinadores, para no redoblar el aislamiento en términos subjetivos, sino más bien para potenciar la vía del lazo analítico teniendo en perspectiva continuar, de alguna manera, nuestra vida de Escuela, sin desconocer las complejidades de este nuevo contexto pero sin desestimar que deseamos encontrar algunos modos de bordear este real y de compartir esa experiencia  con algunos otros.

 

Comité Ejecutivo de la NEL

Marcela Almanza (Presidente)

Raquel Cors Ulloa

Gladys Martínez

Alejandra Hornos

Luisa Aragón

Adolfo Ruiz

Palabras de Daniel Millas- Presidente de la EOL sobre el COVID 19

Posted on Actualizado enn

Queridos colegas,

Logo EOL completo

Hace tan solo unos pocos días nos preparábamos para el comienzo de un intenso año de trabajo. El congreso de la AMP estaba cerca, y esperábamos con mucho interés el encuentro en nuestro país con los colegas de las diferentes escuelas de Europa y América. En el Consejo estábamos abocados a pensar y organizar las actividades que junto con el Directorio realizaríamos a lo largo de los próximos meses.

Pero en poco tiempo todos esos planes se desvanecieron abruptamente. La propagación vertiginosa del coronavirus COVID 19 irrumpió en nuestras vidas y ya nada fue como antes. La atención se desplazó hacia un caudal de información que nos presentaba escenarios cada vez más inquietantes.

Ante esta situación el jueves 12 de marzo el Consejo Estatutario de la EOL decidió suspender preventivamente todas las actividades de la escuela. Una semana después el Gobierno Nacional decretó la cuarentena obligatoria en todo el país.

Lo que parecía lejano irrumpió sorpresivamente cambiando de forma radical nuestra vida cotidiana. El impacto traumático de esta incidencia de lo real se ha hecho sentir en todos los niveles de la sociedad movilizando los diferentes recursos que se cuentan para tratarlo.

Por este motivo, en primer lugar, queremos comunicar que la Escuela de la Orientación Lacaniana expresa su adhesión a las normas y recomendaciones decretadas por las instancias del gobierno nacional. Para este fin es necesario contar con la indeclinable responsabilidad de cada uno en el cumplimiento de las indicaciones que las autoridades sanitarias emiten.

Nos solidarizamos con quienes se encuentran más afectados por los estragos que produce esta pandemia y estamos dispuestos a contribuir en lo que esté a nuestro alcance para ayudarlos a soportar este difícil momento. Eric Laurent nos brinda para ello una precisa orientación: “Al mismo tiempo que hacemos todo lo posible para ayudar a los hospitales y a los trabajadores de la salud a hacer frente a los imperativos de salud pública que los abruman, también debemos ayudar, uno por uno, a dilucidar cómo deben elaborarse las prácticas de restricción colectiva que consentimos, para que ellas permanezcan soportables. No sólo top-bottom, sino también bottom-up, mostrando buenas formas de responder.

Nuestra práctica en los consultorios particulares también ha sido alterada. Pero no menos afectados han resultado los modos habituales de encuentro y de trabajo entre nosotros. Ante esta situación estamos llamados a inventar nuevas formas de intercambio para mantener viva la transferencia de trabajo que desde hace tantos años nos convoca. De mantenerla viva porque nos sostenernos en ella.

Por este motivo en el Consejo Estatutario y en el Directorio de la EOL, estamos considerando diversas propuestas de trabajo y de actividades virtuales que daremos a conocer lo antes posible.

Durante un tiempo seguiremos distanciados físicamente, pero cercanos y unidos por el deseo de propiciar nuevas formas de encuentro. Afortunadamente la causa analítica no entra en cuarentena. Veremos en el futuro cual es el saldo de saber que estas experiencias pueden aportarnos.

En el año 2014, J.A. Miller nos recordaba que hubo una época donde lo real se confundía con la naturaleza y se caracterizaba por no sorprender, se podía esperar su aparición en el mismo lugar y en la misma fecha. Pero en el siglo XXI nos confrontamos con un real despojado de orden y de sentido. Ante este hecho Miller afirmaba: “Se trata para el psicoanálisis de explorar otra dimensión: La de la defensa contra lo real sin ley y fuera de sentido

Queridos colegas, hoy más que nunca, a esa tarea estamos convocados.

Daniel Millas

Presidente

 

1-E. Laurent: “El Otro que no existe y sus comités científicos” en https://www.lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2020/03/LQ-874.pdf

 

2-J.A. Miller: Presentación del XI Congreso AMP “Un real para el siglo XXI” en: http://www.congresamp2014.com/es/template.php?file=Textos/Presentation-du-theme_Jacques-Alain-Miller.html

Comunicado del Consejo y del Comité Ejecutivo de la EuroFederación de Psicoanálisis

Posted on Actualizado enn

Logos fapol y euro corto

Comunicado del Consejo y del Comité Ejecutivo de la EuroFederación de Psicoanálisis

Queridos/as colegas :

La difusión del Coronavirus ha entrado rápidamente en la vida cotidiana de nuestros países, de nuestras ciudades, de nuestras familias. E inesperadamente, como un agente perturbador, en la vida de nuestra comunidad analítica. Hace algunos días, este virus ha sido definido por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia, su difusión se ha vuelto planetaria. Luego de su desarrollo inicial en China, donde su difusión parece haberse detenido, ha encontrado su epicentro en Europa, primero en Italia del Norte. Los Estados están tomando medidas para contener su difusión y reducir su efecto devastador sobre la salud y la economía.

Con este comunicado, el Consejo y el Comité Ejecutivo de la EFP pretenden, ante todo, enviar un mensaje de solidaridad a todos los países, las comunidades, las familias y las personas afectadas por esta pandemia, y a todos los colegas que viven actualmente, en varios niveles de implicación, la preocupación que comporta el desarrollo de esta patología.

Domenico Cosenza03

En segundo lugar, constatamos que esta situación modifica radicalmente, como ocurre en todos los sectores de la vida colectiva, el funcionamiento de la vida de nuestra comunidad analítica. Los Congresos, las actividades internacionales, nacionales y locales que puntúan en circunstancias normales nuestro trabajo por la Escuela son poco a poco anulados o postergados debido a la difusión del virus por razones evidentes de prevención sanitaria, según las medidas adoptadas por las autoridades gubernamentales de los Estados. Del mismo modo, la incidencia de esta pandemia concierne íntimamente al ejercicio de la practica analítica allí donde el contagio se ha vuelto dramático: evitar el contacto físico, como lo indican las autoridades sanitarias, torna problemática – en aquellos países donde la difusión del virus se ha vuelto importante, in primis Italia – la sesión analítica en su funcionamiento normal. Esto plantea una serie de problemas inéditos para nosotros a los cuales nos confrontamos en esta situación de urgencia, que conciernen a la vida del discurso analítico en un tiempo de epidemia como el actual. Las Escuelas europeas de psicoanálisis, y en particular sus presidentes, se encuentran al trabajo en esta situación inédita, para poder confrontarse, en el contexto del Consejo de la EFP, a los problemas que ésta comporta para la transmisión del psicoanálisis y para el ejercicio de su practica, tanto en Europa como en el mundo.

 

 

Domenico Cosenza (presidente EFP), por el Consejo y el Comité Ejecutivo de la EFP:

 

Loretta Biondi (presidente de la SLP)

Laurent Dupont (presidente de la ECF)

Angelina Harari (presidente de la AMP)

Bernard Seynhaeve (presidente de la NLS)

Oscar Ventura (presidente de la ELP);

Maria Bolgiani (Secretaria de la EFP)

Alide Tassinari (Tresorera de la EFP)

Sobre La revolución y la tierra: Un corte histórico en la vida republicana del Perú. Por Marita Hamann

Posted on

Sobre La revolución y la tierra: Un corte histórico en la vida republicana del Perú

Marita Hamann

NEL-9619

El film que hoy comentamos se presenta como un documental sobre la Reforma Agraria implantada por el Gral. J. Velasco Alvarado durante la Dictadura militar del ‘69, aunque el relato es bastante más frondoso. El propósito ha sido contar lo que, en la historia del país, constituyó un antes y un después: un corte histórico traumático del que perviven resabios, lo que se confirma en el hecho de que algunas salas de cine se hayan rehusado a proyectarlo.

“El tema que más polariza al Perú es Velasco…”, dice Gonzalo Benavente, el director. ¿Por qué se trata de un corte histórico?, ¿de un antes y un después? La reforma agraria inicia el declive de la oligarquía nacional terrateniente y el reconocimiento del derecho a la ciudadanía por parte de casi la mitad de la población peruana. Si anotamos que hasta entonces, como se señala en el film, los indios, así llamados, se traspasaban con las tierras,  que los campesinos debían prestar una serie de servicios, como cultivar y atender la casa Hacienda sin recibir salario alguno ni gozar del derecho a la educación, a cambio de los cuales solo disponían de alguna porción de tierra para su propio consumo, es posible considerar que fue recién que pudo instalarse un corte histórico respecto a la herencia virreinal, algo más 140 años después de la Independencia.

La mitad de la población era analfabeta, la deserción escolar superaba el 70 por ciento y en el Perú de entonces los analfabetos no tenían derecho al voto, de manera que la mitad del país decidía por todo el país (y las mujeres habían accedido al voto solo 13 años antes). De todas maneras, el primer acto del gobierno de Velasco fue eliminar la gratuidad de la enseñanza de la educación secundaria, lo que produjo el levantamiento de Ayacucho y Huanta y concluyó dejando varios muertos; esto fue parte del caldo de cultivo de Sendero Luminoso. Finalmente, se inicia la Reforma Educativa en 1972, su novedad era su espíritu nacionalista.

“El gobierno de las FFAA no es capitalista ni comunista sino todo lo contrario”, dijo Velasco alguna vez. ¿Qué era? Su gobierno contaba con asesores intelectuales de izquierda, pero también con el apoyo de empresarios conservadores que sobornaron a los militares incluyéndolos en sus fiestas e invitándolos a paseos en yate, si hemos de creer lo que reseña Alfonso Quiroz en su libro, Historia de la corrupción en el Perú.[1]

Los militares, desde los inicios de la República, venían constituyendo una suerte de casta que consiguió afianzarse en este momento. El primer gobierno de Belaúnde, que precedió al de la revolución armada, tuvo que contar con su apoyo para sostenerse ante la coalición formada por el Apra y el odriísmo, quienes obstaculizaron sin tregua todas las propuestas llevadas al Parlamento.  Cuenta Alfonso Quiroz que, cuando algún periodista le preguntó a Belaunde por las beneficios y prebendas otorgados a las FFAA, este respondió “que la cooperación entre civiles y militares era necesaria y que las fuerzas armadas constituían verdaderas escuelas para los reclutas indígenas”.[2] Evidentemente, Belaúnde no se consideraba un “indígena” natural del país. Por ese entonces, las FFAA todas, por mar, tierra y aire, ejecutaban un contrabando mayúsculo y se estima que evadieron importantes sumas en impuestos equivalentes a la sustracción del 14 o 15% de los ingresos del erario nacional, suma que hubiera podido compensar largamente el déficit fiscal del gobierno de Belaúnde.[3] En este contexto, desaparece la famosa página 11 del acuerdo con la firma norteamericana, International Petroleum Company (IPC). Se consideraba que en la resolución de este acuerdo se jugaba la dignidad nacional dado que, según un laudo arbitral de 1922, muy cuestionado, la IPC se había irrogado el derecho al suelo de La Brea y Pariñas, de la que extraía petróleo por el cual, además, debía cuantiosas sumas en impuestos cuyo pago era continuamente retrasado. Supuestamente, Belaúnde restituiría los derechos al Estado peruano y cobraría los impuestos, pero estalló el escándalo. Es aquí que Velasco Alvarado tomó el poder. Cierto es que durante el gobierno de Belaúnde las cosas no habían marchado como se esperaba, algunos empresarios cercanos al presidente habían hecho de las suyas, la reforma agraria prometida había sido tibia e insuficiente, la toma de tierras y la insurgencia campesina se exacerbaba, el déficit fiscal se incrementó y el escándalo del contrabando militar había llegado a los tribunales. La pérdida de la página 11 fue la gota que colmó el vaso. A continuación, desaparecieron los documentos que probaban el contrabando y, claro está, continuó los años siguientes. Quizás algunos recuerden que los bazares militares de ese entonces, contaban con toda clase de productos a precios relativamente cómodos pues los militares podían importarlos exonerados de impuestos.

De todas maneras, el trasfondo estaba en otra parte. Este era un momento muy politizado en  América Latina, no es por casualidad que las Dictaduras militares  proliferaron en toda la región y que ella deviniera campo de batalla entre los intereses de la URSS y los EEUU. La revolución castrista era, en ese momento, el fantasma que recorría el espacio americano. Según cuenta Alfonso Quiroz, nueve asesores izquierdistas de Velasco cobraban hasta 5 mil dólares de la KGB[4], mientras que otros colaboraban con la CIA, entre los que se contaba el propio Vladimiro Montesinos, como algunos recordarán.

Como fuere, la ideología nacionalista del gobierno militar cambiaría drásticamente la conformación del país para siempre. La Dictadura en el Perú era una suerte de Dictadura de izquierda, por paradójico que parezca, – de hecho, se autodenominó “gobierno revolucionario”-, a diferencia de las que se instalaron en Colombia, Brasil, Chile y Argentina, especialmente, cometiendo crímenes infames cuyas heridas no terminan de cerrar. En el Perú, esto no sucedió: las jerarquías y los privilegios de cierta oligarquía fueron duramente golpeados y se pretendió alcanzar una mayor igualdad entre los nacidos en el país. Por ejemplo, se impuso el uniforme único escolar, bajo la idea de que debían eliminarse las diferencias entre los alumnos de los distintos colegios. El quechua fue reconocido como idioma oficial, los analfabetos accedieron al voto y se otorgó la mayoría de edad a los 18 años; eso fue con durante el tiempo del Gral. Morales Bermúdez.

Pero lo cierto es que el racismo no varió gran cosa, el resentimiento de los de arriba y los de abajo no fue eliminado, no hubo ninguna reconciliación nacional y, sobre todo, el padronazgo no despareció. Lo que sí ocurrió, sin duda, es que en este momento la corrupción se democratizó y la decadencia institucional se profundizó. Una serie de escándalos ocurrieron: Pescaperú saqueó el mar en provecho de algunos empresarios y cayó la exportación de harina de pescado, además de que el pescado encareció sensiblemente; las cooperativas agrícolas creadas por la Reforma Agraria se volvieron fuente de saqueo por parte de los mismos cooperativistas; los minifundistas y los campesinos sin tierra comprendían el 85% de la fuerza laboral agraria, de manera que las exportaciones agrícolas cayeron ostensiblemente y aumentó, en cambio, la importación de alimentos.[5] EPSA, la empresa que distribuía los productos para las familias peruanas, acaparó y contrabandeó sus productos, como la leche, el azúcar y el arroz. El financiamiento de las empresas estatales fue el botín de algunos y la deuda externa creció exponencialmente.

El sistema judicial se demolió pues el gobierno nombraba a los jueces (dicho sea de paso, la Constitución de 1980, que pondría fin a la Dictadura militar, siguió concediendo al Ejecutivo la facultad de nombrar a los jueces de la Corte Superior y la Corte Suprema); los medios de comunicación fueron expropiados, la compra de armamentos permitía recibir sobornos.

Cuando Belaúnde vuelve al poder en 1980, el terrorismo ya se había arraigado y el narcotráfico se había expandido. Se dice que un afamado narcotraficante de ese entonces (Carlos Langberg), financió la campaña del candidato aprista, que perdió ese año. Las FFAA, por su parte, obtuvieron inmunidad.

Pese a todo, es indudable que un cambio de los modelos culturales ocurrió y que otra estética advino. Pero la revolución armada fue otra promesa rota, de las muchas que el país ha padecido.

El relato de Gonzalo Benavente no explora estos ángulos pero es muy meritorio, su narración es fluida y revive la memoria. Su concepción del cine como instrumento político no partidario capaz de transmitir una visión subjetiva y por eso mismo, política, según el mismo dice, es honesta y digna. Él concibe al cine como capaz de ofrecer una aproximación a la historia peruana distinta de la que imparte la educación formal y lo consigue porque transmite un deseo de remover lo que de traumático y reprimido pudiera haber permanecido. Su espíritu es generoso, quiere subtitularla al quechua y llevarla a las escuelas públicas. Ciertamente, también considera que la satanización de Velasco ha sido injusta, posiblemente por palpar que ha sido el criterio racista y rencoroso lo que ha provocado que se reaccione con excesivo desprecio frente a las transformaciones sociales que comenzaron en aquel momento. Hay desprecio pero también angustia, en todos, en realidad, porque las claves de esta historia no residen solo en los personajes sino en el modo particular en que el país se insertó en la llamada modernización. Pero, como sostiene el director, que nuestra sociedad quiera mirar su pasado frente al descontento actual con la clase política, me parece que es la verdadera clave del éxito logrado por este film, y eso, tiene que ver con los tiempos que corren. Sorprendentemente, la película parece haber alcanzado en este momento alrededor de 50 mil espectadores, lo que constituye cifras récords tratándose de películas de factura nacional.

Si uno regresa al relato de la historia, es porque se vale de él para dar cuenta del presente. Es así como los psicoanalistas consideramos la importancia de la historia: se reescribe sucesivamente, se idealiza también, pero allí discurre un deseo que es actual y que moviliza al sujeto por vías distintas que las de la violencia. Termino entonces este comentario suscribiendo, con él, que la historia oficial verdadera no existe pero que volver a ella, cuestionarla y revisarla, leyendo el modo en que ese pasado estuvo suscrito a un juego de intereses, es la posibilidad de capturar lo que resuena en el presente y, más allá, el obstáculo indomeñable con el que tropezamos, para tener una idea de lo que produjo estragos o proporcionó una brújula. Al decir de Lacan, el modo en que un sujeto se sitúa frente a las generaciones que lo precedieron, es decisivo respecto de su posición actual y de las identificaciones e ideales con los que se orienta, se coagula o se atormenta.

[1] Quiroz, A. W., Historia de la corrupción en el Perú, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2018, p. 324.

[2] Ibíd., p. 309.

[3] Ibíd., p. 317.

[4] Ibíd., p. 323.

[5] Ibíd., p.325.

Cine y psicoanálisis: Joker. Por José Miguel Ríos

Posted on

CINE Y PSICOANÁLISIS: JOKER[1]

Joselo Joker

José Miguel Rios

Si bien Joker (2019) se basa en un conocido supervillano de ficción, este puede ser un villano tan real como cualquiera de nosotros. Aquella ciudad llamada Gotham, o ciudad Gótica, podría ser llamada también Santiago de Chile (2019). Una ciudad donde el corrupto se vuelve más rico y donde el rico se vuelve más corrupto.

Joker es entonces cualquier ciudadano de a pie que intenta encontrar un lugar en aquel mundo, paradójicamente. ¿Quién quisiera entrar en política en las nuevas elecciones congresales de este país a sabiendas de los golpes que probablemente llegaría a recibir? ¿Cómo encontrar un lugar en medio del fango? Un lugar en el Otro social donde uno encuentre un soporte, o en el caso de Arthur Fleck, una suplencia que aloje algo de su violencia y lo estabilice.

Empieza él con un sueño. El sueño de ser un comediante. Un sueño que se torna en pesadilla cuando ríe. Una risa que revela la disociación entre la palabra y la cosa, entre el significante y el significado, entre lo que se siente y lo que se expresa. Una risa que lo segrega y despierta de aquella fantasía estadounidense de you can do it, conocida también como imposible is nothing.

A pesar de los obstáculos, Arthur intenta coordinar sus mejores pasos de baile al ritmo de aquel Otro inhumano en la búsqueda de un nombre que lo saque del anonimato en el que ha vivido siempre. Incluso antes de nacer, según el deseo de su padre.

Sin un S1 que le dé un nombre en el cual sostenerse, responde Arthur violentamente a la violencia. Como describiría Freud en Psicología de las masas. A saber: Joker, Guasón, Bromas… tiene la función de un disfraz que cualquiera podría violentamente usar para ubicar un lugar en la sociedad y sobrevivir. En este caso, una identificación a la peor versión del padre: aquel no castrado que puede gozar de todo.

Se eleva así a la categoría de antihéroe. Un lugar ocupado por Batman el siglo pasado y que hoy no es más necesario pues en su lugar se demanda al villano: “Roba, pero hace obra”.

La audiencia se identifica con aquel bandido que reivindica al desvalido y espera por su próxima invención: “Hecha la ley, hecha la trampa”. Pasar así del objeto rechazado del Otro al liderazgo de los menospreciados. El semblante del mundo occidental y su discurso capitalista es denunciado en el acto de acabar matando a aquel presentador de televisión que vela la verdad con sus cortinas de humo desviando la atención de lo que sucede por ejemplo en nuestra selva.

La transformación de Arthur a Joker incluye también el asesinato de su madre, y no de su padre, buscando aniquilar así aquella lengua íntima materna de Happy, always with a big smile. Eliminar así su origen para ser solo Joker, sin una historia que lo preceda, sino con una historia por construir.

Al final, tenemos un Joker tan desconocido como un Arthur. Un anónimo en la masa. Un anónimo extrañamente familiar entre nosotros.

[1] Presentado el 30 de octubre del 2019 en la Nueva Escuela Lacaniana de Lima (Nel-Lima).

Una pragmática del sueño. Por Fernando Gómez Smith

Posted on

Una pragmática del sueño

Edit-7923

Fernando Gómez Smith

En: https://congresoamp2020.com/es/el-tema/papers/papers_001.pdf

Lacan al proponernos en su ultimísima enseñanza[1] una nueva versión del inconsciente establece una clínica en la perspectiva del sinthome.

 

Una donde sobresale el uso del sueño, diferente al desciframiento y se orienta hacia una práctica del Uno sosteniéndose en la primacía del goce del cuerpo. “J.-A. Miller señala que hay sueños donde puede hacerse presente un goce no tomado en la máquina ficcional, interdictiva, donde el goce como acontecimiento de cuerpo se hace presente”.[2] Se diferencia entonces, lo que en el sueño corresponde al campo de la ficción edípica y al campo de lalengua, la referida al llamado ombligo del sueño que interpreta el traumatismo inaugural.

 

Lacan en el Seminario X señala que la angustia propia de la pesadilla es vivida como la angustia del goce del Otro.[3] Palomera trabaja sobre esta afirmación y dice que: “…la pesadilla pone en juego un goce oscuro que no se presenta en forma de lenguaje: de él no se puede decir nada, es opaco, impensable e innombrable”.[4]

 

Es la presentificación de lo real, el ombligo del sueño que somete al parlêtre bajo un goce que le resulta extranjero, pero que en realidad es el propio y es vivido de esa manera por el aflojamiento del nudo. La pesadilla como experiencia masiva de angustia encarna el impacto que muestra que el goce se siente en el cuerpo. El goce atropella la imagen y deja vivenciar ese sobresalto, ese brinco del cuerpo que despierta para seguir soñando.

 

El despertar revela que las marcas de lo real no estarían en el despertar en sí, sino en aquello que en el sueño provoca el despertar. Apunta al no querer saber nada, para olvidar lo real encontrado en el sueño y continuar soñando, pero esta vez con los ojos abiertos.

Si el anudamiento funciona, el goce que se presenta en el sueño es moderado, pero cuando lo simbólico en el nudo se afloja,[5] se constata como acontecimiento de cuerpo, ese goce que despierta en una doble maniobra, como señala Hebe Tizio: “…activa al sujeto y libera al cuerpo de esa opresión al permitirle recuperar su actividad onírica.”[6] Es el cuerpo que despierta, es una recomposición de una realidad al restituirse la defensa, al mismo tiempo que se presentifica lo real en ese despertar.

 

La nueva la clínica

De la ultimísima enseñanza se desprende una perspectiva para la práctica, a partir de la cual es importante interrogarnos sobre la formación y la posición del analista en la experiencia analítica. Es el analista quien debe poner en acto la interpretación salvaje a partir de una orientación que va más en la línea del acto que de la palabra.

 

No es lo mismo orientarse por la perspectiva del fantasma que hacerlo a partir del Haiuno, además de que ese cambio tiene consecuencias en la escucha del analista. Ahora, de entrada, lo que se escucha es lo que itera, es ese goce singular que está fuera del sentido y que no hace lazo.

 

Una clínica donde se releva el uso de una pragmática donde el forzamiento está orientado a desestructurar el sistema simbólico para introducirnos en el uso lógico del sinthome. La clínica del sinthome propone una nueva disciplina de la interpretación: el analista pesadilla, el analista cirujano.[7]

 

Así, en su última enseñanza, Lacan hace uso del nudo, una modalidad de tratamiento de la interrupción del goce por medio de la une-bévue. “Para ello reformula los términos clásicos de los instrumentos de la operación analítica: el Inconsciente, la Transferencia, la Interpretación, para proponer términos nuevos: el parlêtre, el acto, la jaculación, sometidos a la lógica del Haiuno, jaculación central en todas las consecuencias que ha hecho resonar Jacques-Alain Miller. Este conjunto de elementos, tal como son retomados, define el marco teórico de una práctica de la clínica de las locuras bajo transferencia y del tratamiento de la disrupción de goce…”.[8] Una orientación que se dirige a la captura de este trazo/rasgo de la une bévue traducido como una-equivocación.

 

Surge una nueva concepción de la interpretación en su dimensión de forzamiento. “Es una interpretación que no apunta a la concatenación o a la producción de una cadena significante. Toma acto de la nueva meta de apretamiento [serrage] del nudo en torno al acontecimiento de cuerpo y de la inscripción que puede ser notada como (a) en un uso renovado”.[9]

 

Un analista en una función muy distinta al que interpretar el sentido, estaría más bien en una posición de saber maniobrar, saber cortar. El corte de la sesión es como un despertar abrupto, como si un sonoro reloj despertador nos arrancara de un sueño y donde se apuntaría más que al contenido del inconsciente, a su modalidad de advenimiento: ruptura, sorpresa, una irrupción que señala un imposible de decir.

 

Por esta vía la interpretación se vuelve, en vez de sujeto supuesto al saber, más bien, sujeto saber maniobrar. Maniobrar, donde lo que se enfatiza es el uso, no el desciframiento, no la interpretación significante, sino cernir, constatar, verificar, sorprender… la pesadilla. Es una interpretación donde el S1 va por cuenta del analista, pero es el analizante quien aporta el S2.

 

Una interpretación cuya esencia “es el retorno de la palabra a la escritura, la que fue escrita en la equivocación”[10]. La que Lacan llamó interpretación salvaje y que Miller ha llamado la interpretación como despertar, una que tiene que ver con lo que ocurre en la pesadilla. Por eso Miller va a proponer que “…la interpretación eficiente del analista es una pesadilla”[11] .

Es una travesía del “Ello quiere gozar, al Ello no quiere decir nada, porque el inconsciente enmascara el Ello  ….. mediante la palabra”[12].

 

[1] Cfr. Miller, J.-A., Curso de la Orientación Lacaniana, “El ser y el Uno”. clase de 2 de marzo de 2011. Inédito.

[2] Baudini, S. y Naparstek, F., Presentación del XII Congreso de la AMP. https://congresoamp2020.com/es/articulos.php?sec=el-congreso&file=el-congreso/presentacion.html

[3] Cfr. Lacan, J., El Seminario libro X, La angustia (1962 -1963), Buenos Aires, Paidós, 2006, p.73.

[4] Palomera, V., Dormir no es tan fácil. Blog de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. http://blog.elp.org.es/1018/dormir-no-es-tan-facil/

[5] Tizio, H., El sueño es una pesadilla moderada. El Psicoanálisis, ¿Quieres lo que deseas? Escuela Lacaniana de psicoanálisis. N°33, Barcelona, octubre del 2018, p. 63.

[6]  Ibíd., p.63

[7] Cfr. Koretzky, C., Sueños y despertares. Últimas tesis sobre el despertar. Buenos Aires, Grama Ediciones, 2019. p. 211

[8] Laurent, É., Disrupción del goce en las locuras bajo transferencia. El Psicoanálisis, ¿Quieres lo que deseas?, No. 33, ELP, Barcelona, octubre de 2018, p. 201.

[9] Lacan, J., El Seminario, Libro XXII, R.S.I. Sesión del 11 de febrero de 1975. Inédito.

[10] Laurent, É., La interpretación: de la verdad al acontecimiento. Discurso pronunciado en Tel-Aviv, el 2 de junio de 2019. Inédito

[11] Miller, J.-A., La ponencia del ventrílocuo. Introducción a la clínica lacaniana, Conferencias en España, ELP-RBA, Barcelona, 2007, p. 444.

[12] Cfr. Ibíd. p. 452.

Comentario del Comentario a María Elena Lora. Por Pilar Cerna

Posted on

Comentario del Comentario a María Elena Lora *

Por Pilar Cerna**

rptnb

Por encargo de María Hortensia Cárdenas, a quien agradezco la invitación, esta Noche de Escuela quiero compartir con Uds. más que un comentario al comentario sobre la pregunta encomendada a María Elena Lora: ¿Cómo se presenta hoy la agresividad ante la fugacidad y precariedad de las identificaciones?1

Esbozaré algunas ideas sueltas y dejaré algunas interrogantes para la conversación. Ha sido muy valioso preparar este trabajo pues me ha permitido lograr un primer acercamiento para investigar las tesis sobre Agresividad en la enseñanza de Lacan, tema que se viene trabajando para el XIX Seminario del INES que se realizará la próxima semana en el marco del congreso del ENAPOL en Sao Paolo- Brasil.

 

María Elena Lora indaga con suma claridad y nitidez y parte argumentando que” para comprender la naturaleza de la agresividad en el sujeto y su relación con la formación del yo y sus objetos, Lacan plantea una encrucijada estructural llamada estadío del espejo, organización pasional a la que llamará yo. El “yo es otro” y cristaliza una tensión conflictual interna al sujeto que precipita la competencia agresiva, de donde nace la tríada del prójimo, el yo y el objeto. “2

 

En 1928 en su texto Psicología de las masas y análisis del yo, sostenía Freud “El hombre no es una criatura tierna y necesitada de amor que sólo osaría defenderse si se le atacara, sino, por el contrario, es un ser entre cuyas disposiciones también debe incluirse una buena porción de agresividad. La pulsión agresiva es una disposición pulsional inherente a la naturaleza humana e independiente.”

En el texto Freud aborda también, diversos aspectos vinculados a la violencia que se producen en la masa y sostiene que la identificación sería el núcleo de las agrupaciones sociales. La masa se articula en torno a una persona o a un ideal con quien se ve identificada. Esta identificación al ideal posibilita la regulación del goce y el soporte del lazo social.
En 1948 Lacan aborda la noción de agresividad en sus Escritos 1 bajo el título La agresividad en psicoanálisis, y postula cinco tesis, siendo la cuarta, donde propone: “La agresividad es la tendencia correlativa de un modo de identificación que llamamos narcisista y que determina la estructura formal del yo del hombre y del registro de entidades característico de su mundo.”

Lacan sostiene que es en el estadio del espejo donde se presenta esta “pasión narcisista “que está en relación con la imagen, “relación erótica en la que el individuo humano se fija en una imagen que lo enajena a sí mismo, tal es la energía y la forma en donde se origina esa organización pasional a la que llamará su yo.”3

Así pues, el Yo se cristalizará junto con esa tensión agresiva que es interna al sujeto, conflicto que determina el despertar de su deseo por el objeto del deseo del otro y que lo lleva a una permanente competencia agresiva con su semejante.

Hay agresividad entonces, y esta agresividad es constitutiva de la primera individuación del sujeto.
Lacan nos dice: El yo se constituye por identificación con su propia imagen, lo cual estructura al sujeto como rivalizando consigo mismo, esto implica a la agresividad en el registro de lo imaginario en las relaciones con su semejante.

En esta tesis la agresividad queda ubicada en la relación del yo con el semejante. Nos dice Lacan: “…es en una identificación con el otro como vive toda la gama de las reacciones de prestancia y de ostentación, de las que sus conductas revelan con evidencia la ambivalencia estructural, esclavo identificado con el déspota, actor con el espectador, seducido con el seductor”.
Con Lacan nos dice Lora, la noción de agresividad es correlativa a una identificación primaria estructurante del ser hablante, terreno de tensión y pasiones narcisistas, que se reacomodará por la función pacificante del ideal del yo, lugar desde el cual nos sentimos mirados y pretendemos resultar amables.

 

Hemos visto que toda relación con el otro conlleva cierta dosis de agresividad hay un mal que amenaza al yo, y es el semejante. La semejante amenaza porque es yo, pero como al ser semejante no resulta siendo “idéntico”, esta sería la razón por la que esa “pequeña diferencia” se torna insoportable. Podemos decir entonces que la agresividad es como una respuesta ante la intimidación o amenaza de perder y perderse. Amenaza que siempre estará vinculada al semejante.
Nos dice M E Lora, “hoy asistimos a un culto al yo, que pone en juego la fragilidad de las identificaciones en busca de una “identidad radical”, otorgando un lugar preeminente a la agresividad, hasta el punto de confundirla con la fuerza, reconocida actualmente como una virtud. Esta promoción de la identidad articulada a la ética utilitarista, ocasiona el surgimiento de un “imperativo identitario” religioso, racial o de género conducente a actos crueles cuya lógica implacable no precisa del sí mismo, ni del Otro, ni del mundo.”

 

Y agrega que ” Este imperativo identitario evidencia la utilización social de la agresividad estructural; cómo esta última es extrapolada y es extraída de modo similar a la extracción de la plusvalía. Así, el discurso del amo apela a un saber, el saber del enemigo, un saber hacer con el aniquilamiento y la muerte; en lugar de la producción, los objetos de goce pasan por la destrucción del otro, haciendo del otro una escoria. En consecuencia, vivimos en un discurso de guerra, aunque no hay guerra declarada, pues nunca como hoy se ha producido una potenciación tal de la constitución del yo; una guerra actual donde las masacres al otro se dan inclusive sin haber vislumbrado su imagen. Estamos ante un discurso cuya vertiente capitalista y científica introduce la infernal dialéctica del “o tú, o yo”.

 

La agresividad es entonces inherente a la relación con el semejante; la agresión o violencia es el síntoma social que emerge cuando la diferencia se vuelve insoportable. y esto lo constatamos en las reacciones agresivas en la comunidad en la que se inscriben sus efectos, y que requieren comprender el sentido que las sostiene.  la agresividad no puede entenderse como hechos aislados, azarosos, que aparecen casualmente.

Ante lo señalado, es fácil sostener que a mayor semejanza mayor violencia. Así, las relaciones con los semejantes donde se anulan las diferencias se constituyen en relaciones de intimidación; en contraste, en las relaciones con los semejantes donde se incluyen las diferencias se posibilitan vínculos de intimidad.

Muy por el contrario, es necesario situar la agresividad en la dialéctica de la constitución subjetiva, en la perspectiva de desentrañar la naturaleza de los actos agresivos, su fuente, en relación con el encuentro originario con el otro, que funda una dinámica particular de relaciones del sujeto con su mundo

Para terminar, Lacan en su abordaje de la agresividad enseña que cada época articula sus mecanismos para expandir y mantener la agresividad y nuestra época esta avocada en anular las diferencias.

La agresividad de la época es una constatación de ese mandato de homologar, de globalizar o de competir sea en la escuela, en la profesión, en la empresa, en el hogar. Siendo la moral, aquella que condena la agresividad. es la moral aquella que, aislando, individualizándola, la incuba. Todo ello requiere de nuestro interés y atención en nuestra práctica analítica actual.

 

Si antes Freud sostenía que la masa existía a partir de un ideal, hoy estamos ante la caída de los ideales o de algún líder que goce con un mínimo de credibilidad por lo que imposibilita hacer lazo social, constituir grupos o masas

 

Al final de su análisis Lacan nos propone una fraternidad discreta por cuyo rasero somos siempre demasiado desiguales” es la salida a la difícil convivencia con el Otro, donde a mayor semejanza, mayor agresividad.

Todas las acciones sociales que se dan para anular las diferencias lo que logran es hacerlas más insoportables bajo la modalidad de la segregación, anulación del otro, la compasión, la caridad, el aislamiento o la autoflagelación.

 

Hoy estamos frente a una carrera frenética, paranoica hacia el placer por los objetos de consumo empuja a la descarga inmediata. Somos espectadores del consumo de armas virtuales de los videojuegos, cada vez más sofisticadas, son juegos accesibles a todo el mundo, a los que acceden cada vez niños más pequeños. Son juegos que se expanden en el mercado ante la demanda. El mercado es para ellos. no es que estas pulsiones agresivas se hayan incrementado, sino que siempre han habitado en el sujeto.

 

Es preciso traer a colación que aun 70 años después, del texto de Lacan encontramos que hoy goza de la misma actualidad en el tiempo, y, por ejemplo, si pensamos en las restricciones actuales en Europa en relación a la práctica psicoanalítica lacaniana para el tratamiento del autismo, (hecho además que amenaza con expandirse) entonces podemos decir que somos conscientes que también ahora, en la actualidad, son los fundamentos del psicoanálisis los que son atacados. Entonces mi pregunta sería ¿Habremos superado los

¿Temores de Lacan?

* Psicoanalista en La Paz, Bolivia. Analista Miembro de la Escuela (AME) de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

**Psicoanalista en Lima, Perú. Analista Asociada de la NEL Nueva Escuela Lacaniana
1 el Correo del INES N°7, XIX Seminario del INES La agresividad en Psicoanálisis Jacques Lacan.  Pregunta a María Elena Lora ¿Cómo se presenta hoy la     agresividad ante la fugacidad y precariedad de las identificaciones? Nueva Escuela Lacaniana del Campo Freudiano  www.nel-amp.org | comunicados@nel-amp.org
2 Lacan, J., “La agresividad en psicoanálisis”, Escritos 1, Siglo veintiuno, Bs. As., 1986, p. 106.

3 Lacan, J., “El estadio del espejo como formados del yo (je)”, Escritos 1, Sigloveintiuno, Bs. As., 1986, p. 89.

 

Esa insondable agresividad. Por María Hortensia Cárdenas

Posted on

Esa insondable agresividad

María Hortensia Cárdenas *

JL-5401
En su Seminario La ética Lacan cuestiona el amor al prójimo cuando recuerda a Freud en “El malestar en la cultura” que dice de la maldad como el núcleo más profundo del hombre:

“…el ser humano no es un ser manso, amable, a lo sumo capaz de defenderse si lo atacan, sino que es lícito atribuir a su dotación pulsional una buena cuota de agresividad. En consecuencia, el prójimo no es solamente un posible auxiliar y objeto sexual, sino una tentación para satisfacer en él la agresión, explotar su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de su patrimonio, humillarlo, infligirle dolores, martirizarlo y asesinarlo”.1

Freud se topa con algo imposible de traspasar. En el fondo, lo que aparece es el mal del prójimo, hay una tendencia innata en el hombre a la maldad, a la agresión, a la destrucción y a la crueldad. ¿Quién no flaquea en nombre del placer y da rienda suelta a su goce? Es lo que la experiencia analítica nos enseña.3 La maldad fundamental es la paranoia fundamental del hombre, tanto la del otro como la mía. ¿Por qué amar al prójimo –pregunta Lacan– si lo que habita en ese prójimo es la maldad fundamental? Pero también en mí mismo. Lo que me es más próximo es el goce, el núcleo de mí mismo del que no quiero saber nada. “Pues una vez que me aproximo a él… surge esa insondable agresividad ante la que retrocedo”.4

Lacan reafirma que la psicosis paranoica y la personalidad son la misma cosa.5 Bajo las coordenadas del estadio del espejo, querer el bien del otro es anularme a mí mismo, el otro me despoja de mi ser. La intrusión del semejante, los celos y la envidia son la base de las pulsiones destructoras del prójimo. La aparición temprana del hermano es vivida como una intrusión e inaugura el vínculo social.  El otro me resulta insoportable y se fija la rivalidad imaginaria. De ahí que toda búsqueda del bien del otro social implique el esfuerzo de mantener a raya el goce con el que no se las puede arreglar. Tarea inútil porque las pasiones no se hacen esperar hoy en día, especialmente las pasiones fundamentales que Lacan subraya: “del poder, de la posesión y del prestigio en los ideales sociales”,6 que no hacen posibleamar al prójimo como a mí mismo. La fraternidad esconde la cara auténtica de la segregación. Por eso Lacan dirá que los buenos sentimientos son un desplazamiento: “Ustedes son moldeados como cuerpos por el discurso del amo. Entre el cuerpo y el discurso están… los afectos. Es muy evidente que ustedes son afectados en un análisis… Los buenos sentimientos, ¿con qué se hacen? …en el nivel del discurso del amo, se hacen con jurisprudencia”.7

Así como con la sexualidad, nunca hay una buena relación del sujeto con la agresividad, algo ahí permanece inasimilable y, por lo tanto, hay traumatismo. Se trataría en la experiencia analítica de encarnar el traumatismo, el analista; que acompañe al sujeto a acercarse a sus modos singulares de gozar y a las defensas que construyó frente a lo real. Sin embargo, estamos advertidos de la agresividad del sujeto proclive a la transferencia negativa, nudo inaugural del drama analítico. La clínica de la sospecha, de la desconfianza, que es propia de la estructura del Otro, no es solo patrimonio de la paranoia. El Otro es malo, el Otro quiere gozar de mí. Por eso Lacan pudo indicar el análisis como una paranoia dirigida. El análisis revela que el sujeto quiere el mal del prójimo que implica el goce en sí mismo, el goce es el mal. En otras palabras el goce hace surgir un principio paranoico que pone en acto la maldad que habita en el prójimo y en nosotros.

Pero así como la agresividad es la del otro y la mía, Lacan invita al analista a mantenerse más cerca de su propia maldad. “Encarnar el traumatismo supone no recular ante la propia maldad, no dejarse fascinar por “hacer el bien y ser bueno”. Hay una maldad del goce que está imbricada a ustedes, que los corroe, los atrapa, los conquista, que los arrastra y los desborda. El analista está allí para encarnarla”.8

_______________
Psicoanalista en Lima, Perú. Analista Miembro de la Escuela (AME), de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).
1 Freud, S., “El malestar en la cultura”, Obras completas Vol. XXI, Amorrortu, Buenos Aires, p. 108.
2 Ibíd., p. 116.
3 Lacan, J., El Seminario, Libro 7, La ética, Paidós, Buenos Aires, 2000,  p. 224.
4 Ibíd, p. 225.
5 Lacan, J., El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 53.
6 Miller, J.-A., Piezas sueltas, Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 160.
7 Lacan, J., El Seminario, Libro 19, …o peor, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 224.
8 Miller, J.-A., “Vida de Lacan”, Curso de la Orientación Lacaniana, clase del 3 de febrero 2010, inédito.

No todo solo. Por Renato Andrade

Posted on

No todo solo

J19-5273

A algunos sujetos, su psicoanálisis les cuestiona que se pueda vivir todo solo.

Lo que llamamos “Escuela”, es en sí mismo el cuestionamiento de nombrarse “psicoanalista” sin otros.

Si lo piensan, la Escuela implica renunciar a andar uno todo solo, y como algunos no quieren renunciar a eso, renuncian a la Escuela.

Concibo las Jornadas de una Escuela como una declaración de “puertas abiertas”. Nos hacen recordar que es así como deben permanecer.

Lacan les propuso a los psicoanalistas la Escuela, no toda para los egresados de psiquiatría. Hoy no es sencillo imaginar una Escuela no toda para los psicoanalistas… miembros.

Si el síntoma no necesita del Otro, los otros no necesitan del psicoanalista, se las arreglan bastante bien. Son los psicoanalistas quienes necesitan de los otros, del Otro y de lo Otro, para proseguir su infinita formación (claro está, si es que les interesa, si de verdad se preguntan ¿qué es un psicoanalista?) Las Jornadas –y me refiero a prepararlas, organizarlas, presentarlas, participar…-, son un modo de hacer lazo con eso Otro. No es el único.

Mientras inventamos otros modos, ¡bienvenidas las XIV, las XV, las XVI Jornadas!…

Las Jornadas hacen serie: de las XII a las XIII, de las XIII a las XIV, de las XIV a las XV… de la madre al padre, del padre al infans… Alguno podría decir que asiste por automaton –por qué no. Otro por el goce del coleccionista: no se puede perder una. Aquí estamos del lado del tema, de los invitados, del programa, de los textos, del lapicero y del papel… de los significantes.

Sin embargo, en lo que hace serie está la posibilidad de lo que hace marca. Y ahí se juega otra cosa: el cuerpo, la sorpresa, el acontecimiento, a veces angustia, a veces “impacto” “vivificante” y “digno”. Lado del AE y del Pase.

Esas marcas no se pueden contabilizar –como los ingresos y egresos. Ni medir, ni evaluar. Es más, se requiere tiempo para darles el uso que conviene.

Gracias a la Escuela, a los colegas y en especial al directorio de la NEL-Lima por estas Jornadas. Por la serie y por lo que hace marca.

Arequipa, 21 de agosto de 2019

Efectos de que el Otro no exista en la clínica contemporánea. Por Elida Ganoza

Posted on Actualizado enn

Pregunta a Elida Ganoza, miembro de la NEL-Lima

 https://mailchi.mp/7dbf7dfd880c/v-conversacin-clnica-boletn-1029401

JL-5503
Si algunas consecuencias clínicas de que el Otro no exista se han traducido últimamente en un retorno obsceno de la pluralización de los nombres del padre ¿Cómo constata usted estos efectos en la clínica contemporánea?

Elida Ganoza: Con la pluralización de los nombres del padre, al no haber un único significante amo que oriente a los sujetos, presenciamos cómo cada vez más se ligan de manera restringida y fanática a un significante cualquiera. Un ejemplo podrían considerarse a los grupos LGTBIQ+, que se definen por una forma de goce determinada, salen a la plaza pública con provocación y escándalo, para reivindicar su nombre ante el Otro.

La pasión por lo efímero, la satisfacción instantánea favorecida por el mercado de consumo, las soluciones “listas para llevar” sin necesidad de esfuerzo, las identificaciones frágiles o de moda, los lazos afectivos laxos sin compromisos duraderos e inclusive promiscuos, que se llevan al análisis, muestran el fondo pulsional que sienta las bases para las identificaciones y las nuevas adicciones contemporáneas. Consumimos objetos ofrecidos por el mercado, imágenes, y somos consumidos por ellas, tanto así que el parlêtre ya no se sorprende ni se divide por la súbita aparición de la imagen obscena, y lo que se manifiesta en una tendencia al exceso y a la adicción generalizada.

Esta era del Otro barrado trae consigo el descreimiento de las garantías universales. El comando del superyó, con su voz obscena y feroz, que incide cada vez más sobre los objetos a -que la civilización los ha elevado al cénit- da cuerpo al goce sin pasar por los circuitos del deseo. Reina un régimen sin intercambios, sin palabras, lo íntimo se vuelve público, todo se da a ver: el cuerpo, el sexo, la muerte. Los velos caen y lo obsceno convive con nosotros hoy de muchas maneras.

“No solo hemos pasado de la interdicción al permiso, sino a la incitación, a la intrusión, a la provocación. Se trata de la clínica de la pornografía, que no cesa de estar presente cada vez más en los análisis”, manifiesta Jacques- Alain Miller en su presentación del tema del X Congreso de la AMP.[i]

Con la dimensión disruptiva del goce presenciamos el aumento de los feminicidios. “La violencia, es otro S1 en posición de agente, en el discurso actual”. [ii]

[i] Miller, J-A. El inconsciente y el cuerpo hablante. En
https://www.wapol.org/es/articulos/Template.asp?intTipoPagina=4&intPublicacion=13&intEdicion=9&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=2742&intIdiomaArticulo=1
[ii]Brousse, M.H.: “Violencia en la cultura. De la violencia legitimizada a la radicalización de la violencia”, Violencia y explosión de lo real. Bitácora Lacaniana. Número extraordinario, Grama Ediciones, 2017, p. 18.
***