El feminicidio una aproximación psicoanalítica. Por Claudia Pérez

Posted on

El feminicidio una aproximación psicoanalítica. Por Claudia Pérez

(Presentación en Noche de carteles IX ENAPOL – TEMA ODIO)

NEL-4257

Agradezco la invitación del directorio de la NEL a compartir mi trabajo realizado como participante del cartel – El odio- en el marco del ENAPOL 2019 que lleva por título: “Odio, cólera e indignación”

Mi pregunta o rasgo de trabajo está entorno al Feminicidio que día a día cobra más vidas en el Perú; ¿Qué puede decir el psicoanálisis al respecto?

La UNESCO en su Libro de Género define el feminicidio como todo acto de violencia infringida a las mujeres por su condición de mujer; asociado a una construcción cultural y social definida por las relaciones de poder entre hombres y mujeres y por las normas y valores relativos a los roles “masculinos” y “femeninos” con respecto al comportamiento.[1]

La Defensoría del Pueblo en su informe técnico “Feminicidio en el Perú”, toma el concepto de feminicidio de Ana Carcedo y Monserrat Sagot como la forma más extrema de violencia de género, entendida ésta como la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres en su deseo de obtener poder, dominación o control. Incluye los asesinatos producidos por la violencia intrafamiliar y la violencia sexual”.

En el Perú, a diario, los medios de comunicación informan sobre nuevos casos en que mujeres son cruelmente asesinadas por sus parejas, convivientes o esposos, o por hombres con quienes sostuvieron alguna relación.

Propongo pensar esta cuestión desde el lado de racismo y la segregación, idea tomada del texto Extimidad de Miller donde se plantea que el odio proviene de una intolerancia al goce del otro. Es decir, se odia especialmente la manera particular que el otro goza [2]. No tolerar el goce del otro es lo que está en la base de las segregaciones y del racismo. Lo mismo podríamos decir en los casos de feminicidio, hay algo del goce de la mujer que, en determinadas circunstancias, se torna intolerable para los hombres.

Marisa Morao en El acto violento en el cuerpo del otro; siguiendo a Freud, plantea que “El odio nace de la repulsa primitiva del yo propio que segrega un componente que arroja al mundo exterior por sentirlo como hostil (…) En La negación el problema se traza entre afirmación y rechazo. El yo-placer originario incorpora lo bueno y expulsa o arroja de sí lo malo. De allí que lo hostil para el yo, va a formar parte de lo ajeno y lo extraño, lo que se encuentra afuera. Se constituye así la diferencia entre el interior y el mundo exterior, es decir la relación con el Otro desde la perspectiva lacaniana (…) Si el Otro está en mi interior en posición de extimidad, es también mi propio odio (…) El Otro remite al sujeto a esa parte de sí mismo que rechaza.

Rita Segato señala, en Las estructuras elementales de la violencia, que el concepto de narcisismo se vincula con mayor claridad a las exigencias del medio social. El narcisismo masculino en el sentido de la escenificación, es de una no castración, se trata de un montaje en el cual el sujeto representa el papel de no castrado, vale decir que no es vulnerable a la experiencia de la falta. El sujeto está tan absorto en la representación de ese papel vital para su autoimagen que la víctima entra en escena como mero soporte de su rol.

El año pasado, en Lima, el ataque y muerte de Eyvi Agreda (22 años de edad) resuena y conmueve la ciudad. Las noticias narran de cómo una mujer era prendida en fuego dentro de un bus de transporte público por Carlos Hualpa, un compañero de trabajo, que la pretendía sentimentalmente y que habría sido rechazado.

En las declaraciones del feminicida se puede identificar frases de no haber soportado el “no” como respuesta a su deseo de ser su enamorado, así como el rechazo a ese otro goce en la mujer respecto a su belleza “yo quería quemarle la cara, ella se aprovecha de eso, de su belleza, vivía de su cara” es por ello que la acción iba destinada a desaparecer a matar ese rasgo. 

En esta viñeta puede seguirse la idea del odio al goce del otro, la belleza de Eivy, no es aceptada ni deseada si no era para él; por lo contrario, es repudiada y debía ser borrada. La imposibilidad para introducir la falta en lo masculino, la castración, no se soporta un “no” como respuesta; al no existir recursos simbólicos para lidiar con el rechazo o lo diferente; aparece la angustia y se pasa al acto, se odia, se quema, se mata.

[1] http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Montevideo/pdf/CLT-LibroGeneroPatrimonioBORRADOR.pdf

[2] Extimidad, Cursos psicoanalíticos de Jacques Alain Miller. Editorial Paidós, pg.53

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s