Cine y psicoanálisis: Joker. Por José Miguel Ríos

Posted on

CINE Y PSICOANÁLISIS: JOKER[1]

Joselo Joker

José Miguel Rios

Si bien Joker (2019) se basa en un conocido supervillano de ficción, este puede ser un villano tan real como cualquiera de nosotros. Aquella ciudad llamada Gotham, o ciudad Gótica, podría ser llamada también Santiago de Chile (2019). Una ciudad donde el corrupto se vuelve más rico y donde el rico se vuelve más corrupto.

Joker es entonces cualquier ciudadano de a pie que intenta encontrar un lugar en aquel mundo, paradójicamente. ¿Quién quisiera entrar en política en las nuevas elecciones congresales de este país a sabiendas de los golpes que probablemente llegaría a recibir? ¿Cómo encontrar un lugar en medio del fango? Un lugar en el Otro social donde uno encuentre un soporte, o en el caso de Arthur Fleck, una suplencia que aloje algo de su violencia y lo estabilice.

Empieza él con un sueño. El sueño de ser un comediante. Un sueño que se torna en pesadilla cuando ríe. Una risa que revela la disociación entre la palabra y la cosa, entre el significante y el significado, entre lo que se siente y lo que se expresa. Una risa que lo segrega y despierta de aquella fantasía estadounidense de you can do it, conocida también como imposible is nothing.

A pesar de los obstáculos, Arthur intenta coordinar sus mejores pasos de baile al ritmo de aquel Otro inhumano en la búsqueda de un nombre que lo saque del anonimato en el que ha vivido siempre. Incluso antes de nacer, según el deseo de su padre.

Sin un S1 que le dé un nombre en el cual sostenerse, responde Arthur violentamente a la violencia. Como describiría Freud en Psicología de las masas. A saber: Joker, Guasón, Bromas… tiene la función de un disfraz que cualquiera podría violentamente usar para ubicar un lugar en la sociedad y sobrevivir. En este caso, una identificación a la peor versión del padre: aquel no castrado que puede gozar de todo.

Se eleva así a la categoría de antihéroe. Un lugar ocupado por Batman el siglo pasado y que hoy no es más necesario pues en su lugar se demanda al villano: “Roba, pero hace obra”.

La audiencia se identifica con aquel bandido que reivindica al desvalido y espera por su próxima invención: “Hecha la ley, hecha la trampa”. Pasar así del objeto rechazado del Otro al liderazgo de los menospreciados. El semblante del mundo occidental y su discurso capitalista es denunciado en el acto de acabar matando a aquel presentador de televisión que vela la verdad con sus cortinas de humo desviando la atención de lo que sucede por ejemplo en nuestra selva.

La transformación de Arthur a Joker incluye también el asesinato de su madre, y no de su padre, buscando aniquilar así aquella lengua íntima materna de Happy, always with a big smile. Eliminar así su origen para ser solo Joker, sin una historia que lo preceda, sino con una historia por construir.

Al final, tenemos un Joker tan desconocido como un Arthur. Un anónimo en la masa. Un anónimo extrañamente familiar entre nosotros.

[1] Presentado el 30 de octubre del 2019 en la Nueva Escuela Lacaniana de Lima (Nel-Lima).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s