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Cólera y amor en la comedia de los sexos. Por Darío Calderón

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Cólera y amor

Texto para la noche de carteles del IX ENAPOL

NEL-4264

La convocatoria para la formación de los carteles del IX ENAPOL Odio, cólera e indignación pedía elegir entre uno de los tres conceptos del título. La elección fue rápida al asociar una frase que me resulta familiar: “¡Me da cólera que te quedes callado como si no te importara!” Palabras algo usuales en boca de mi esposa ante mi silencio. Casi sin notarlo -pues fue necesario esperar a la primera reunión de trabajo- ya había perfilado mi sujeto de cartel: cólera y amor en la comedia de los sexos.

Inicialmente fuimos cinco en el cartel, pero actualmente lo componemos Liliana Bosia, miembro de la APEL  Santa Cruz como más uno, Luciana Méndez, asociada de la NEL Maracaibo y yo. Nos reunimos quincenalmente a través de una llamada por Skype. Las reuniones suelen girar en torno a bibliografía que leemos en conjunto, como el argumento, extractos de los seminarios o algún artículo y comentamos cada quien a partir del rasgo elegido. La dinámica ha sido bastante libre, con presentación de algunas ideas personales y discusión abierta de los temas que nos interesan. Para darles una idea más concreta, para la última reunión de cartel antes de esta presentación, yo contaba apenas con tres párrafos y algunas ideas sueltas, así que aprovecho esta nueva convocatoria para producir algo más.

Más allá de lo dicho en el argumento del ENAPOL no encontramos mucho acerca de la cólera así que Liliana nos invitó a revisar la fuente. En el seminario 6 El deseo y su interpretación, Lacan comenta:

“[…] La cólera no es otra cosa que esto: lo real que llega en el momento en que hemos hecho una muy bella trama simbólica, en que todo va muy bien, el orden, la ley, nuestro mérito y nuestra buena voluntad. De repente nos damos cuenta de que las clavijas no entran en los agujeritos. Ese es el origen del afecto de la cólera. Todo se presenta bien para el puente de pontones en el Bósforo, pero hay una tormenta que agita el mar. Toda cólera es agitar el mar.”

Me gusta la imagen que plantea Lacan. Un puente de pontones –conocido por mí como puente flotante- consiste en un tablero apoyado sobre una serie de elementos flotantes que sirven para mantenerlo en una situación más o menos fija, pero capaz de adaptarse a las subidas y bajadas de la marea. Parece que la cosa anda, pudiendo ser incluso más estable que un puente fijo. Para mayor seguridad podemos recurrir a la ciencia con sus cálculos, los avances en la física y en la ingeniería, pero de pronto llega la naturaleza, la tormenta agita el mar y supera la adaptabilidad del puente fuera de todo pronóstico.

A estas alturas, el texto ya resuena en mí de manera especial, pero vamos por un detalle más. La referencia al Bósforo como un estrecho que separa la parte europea de Turquía de su parte asiática hace del puente algo casi romántico, con la función de unir aquello que por naturaleza está separado. Me recuerda a esa imagen de una media naranja unida rudimentariamente con un medio limón, a modo del monstruo de Frankenstein.

Entonces, leyendo la referencia de Lacan a los ojos de mi sujeto de cartel puedo tomar el estrecho del Bósforo como la no relación sexual. El puente podría ser el amor que genera la ilusión de una unión entre un hombre y una mujer. En este caso, Turquía europea y Turquía Oriental. El orden simbólico supone un escenario más o menos calmo, donde el puente se mueve ligeramente siguiendo el ritmo de la marea, pero permite la conexión de un lado con el otro. Es ese estado de la relación en que las cosas van bien, cuando uno se la pasa lindo. Lo real es la contingencia, el malentendido, la discusión, eso que sucede y uno se pregunta ¿y por qué está molesta?

Cuando el puente está en pie, aunque algo tambaleante por la corriente pero funciona, se da lo que Gerardo Arenas denomina goce del encastre. Etimológicamente encastre es el acoplamiento de dos piezas y en este caso para Arenas es la satisfacción por la creación de algo nuevo a partir de dos elementos diferentes. Entiendo que, si primero tenemos A y B separados, luego la unión AB es algo distinto y produce un goce.

Tenemos de un lado al sujeto femenino, con una idea más o menos clara de qué le falta y de dónde puede buscarlo. El sujeto femenino amante cree que del otro lado del puente se encuentra su amado, con aquello que ella necesita. Mientras tanto, del lado masculino el sujeto se encuentra amenazado por la castración, temiendo cruzar el puente y muchas veces prefiriendo gozar en silencio a partir de su fantasma.

Es momento de retornar a la frase del inicio. Cuando mi esposa dice “¡Me da cólera que te quedes callado como si no te importara!” son muchas las cosas que están sucediendo. Cuando ella habla y uno escucha, se sostiene el puente. Pero cuando deja de hablar y el silencio continúa, es decir, no obtiene la respuesta que esperaba, la clavija no entra en el agujerito.

Ahí donde no llegó la palabra de amor, el sentimiento de injustica ocupa su lugar. Se formula algo así como “yo que me parto contándole a este hombre todo lo que me sucede para que a él no le importe un comino”. Luego pasamos al deseo de venganza, pero no contra lo real de la no relación sexual sino dirigida a alguien, a aquel que debía estar del otro lado del puente y cruzarlo, pero no lo hizo. Ahí es cuando el mar se agita y las olas no sólo azotan contra las bases del puente, sino también contra ambas orillas. El rostro se enrojece, las palabras vuelan…

“Felizmente” hay un punto de elección de goce. ¿A qué me refiero? A que pasada la tormenta uno puede tratar de restablecer el puente y sostenerlo hasta la siguiente contingencia. Estando advertido que tarde o temprano sucederá. Pero también habrá quien decida pasarla mal, hacer de cada aumento de marea una tormenta y sabotear las bases del puente.

Hasta aquí he llegado. Un tema que tengo pendiente es revisar las fórmulas de la sexuación en búsqueda de las diferencias en la cólera del lado masculino y del lado femenino. El trabajo continúa.

 

Darío Calderón

 

El odio en el laberinto. Por Enrique Delgado

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El odio en el laberinto

Enrique Delgado

No habrá nunca una puerta. Estás adentro
Y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
Ni externo muro ni secreto centro.

(El laberinto, Jorge Luis Borges)

NEL-4261

El odio es polifacético. Tiene más de una cara, más de un lado. Lados que, en una suerte de topología laberíntica, pueden llevarnos hacia lugares conocidos o insospechados. Un primer lado, usualmente destacado en los textos lacanianos, es el del ser, el del odio como una de las pasiones fundamentales junto al amor y la ignorancia[1].  Desde este lado, se destaca al odio como una pasión que apunta a la destrucción del ser, al rechazo de la alteridad, del goce del Otro. Otra cara,  contigua a la primera, es la del saber. Desde allí el odio  puede ser, también, faro de lucidez. El trabajo realizado por Lacan nos permite, precisamente, orientarnos en este laberinto de pasiones y pulsiones en el cual “El verdadero amor desemboca en el odio” (Lacan, s.f. a, p.16).

Ahora bien, el lado del saber no es uno sino, cuando menos, dos. O, más precisamente, uno pero doble: el odio como condición para el saber y el odio como de-suposición de saber. Lacan nos recuerda cómo Freud retoma el dicho de Empédocles según el cual  “Dios debe ser el más ignorante de todos los seres, porque no conoce el odio” (Lacan, 2011, p.110). Asimismo, señala cómo la de-suposición de saber propicia una buena lectura. Sea esta la de Aristóteles o la que  Jean Luc Nancy y Philippe Lacou- Labarthe (1992) hacen de la obra del propio Lacan. En esta línea, señala Lacan, se ama a quien se le supone un saber y se odia a quien se lo de-supone (Lacan, 2011, p. 83).

Esta cara del odio, contigua a su vez a la del amor, nos sitúa entonces del otro lado de la ignorancia[2]. Pasión entendida por Lacan menos como déficit que como “una manera de establecer el saber, de hacer de él un saber establecido” (Lacan, 2012, p. 15). Es en este sentido que el odio, o cierto odio, puede suscitar un efecto de verdad. De allí que,  en Los objetos de la pasión, Eric Laurent nos recuerde cómo  en el Seminario XX Lacan “muestra a la transferencia negativa como un momento de lucidez” (2002, pp. 45-46). Y es también desde este lado que la interpretación misma, como señala Miller (2000, p. 21) puede implicar una de-suposición de saber “en tanto que interpretar es decir al sujeto<<tú no sabes lo que dices>>”.

Por supuesto, el elogio del odio o de la transferencia negativa podría llevarnos muy lejos y es preciso detenerse.[3] Por doquier nos topamos con los efectos mortíferos del odio en los sujetos y en el lazo social. El odio es un personaje en busca de autor. O más de uno. Una pasión desbocada en busca de un sujeto, un partenaire, un grupo, un bando, algo en lo cual colocar imaginariamente lo insoportable y, concomitantemente, intentar destruirlo. Esta es, justamente, la entrada desde el ser. O, más precisamente, la entrada desde  el rechazo del ser. Así como Lacan habla del verdadero amor, quizá este lado podría ser considerado el verdadero odio. Se odia el goce del Otro que no es otro sino el goce del Uno[4]. Este lado del odio es, paradójicamente, el reverso del primero. Mientras un lado permite o favorece el saber, el otro le hace obstáculo y cumple más bien una  función de desconocimiento.  Está al servicio del no querer saber nada de eso, del rechazo de la alteridad.

Pero en un laberinto podemos creer que estamos en un lugar y estar en realidad en otro. La entrada del saber nos  puede conducir también a la de la destrucción del ser.  Siguiendo la elaboración de  Rosa López (2019, 2012), es necesario distinguir el deseo de saber de un sujeto sobre la letra de su goce, propio de la experiencia analítica, del deseo de saber sobre el goce del partenaire. El segundo conduce a lo peor.

Partiendo del odio, este breve recorrido por el laberinto nos ha llevado también por el goce, el amor, el deseo, la ignorancia, el saber y la verdad. Podemos ahora retomar y, quizá,  releer el neologismo lacaniano del odioamoramiento (hainamoration) poniendo de relieve sus posibilidades para condensar algunas de las caras del odio. Como una puerta giratoria que lleva a más de un destino. La traducción al español más usada  coloca al odio en primer lugar,  a la manera freudiana. Pero ya que estamos en un laberinto podemos explorar la  otra posibilidad y colocar primero al amor.  Nos autorizamos a ello menos por una exquisitez en la traducción  que por el hecho de que es Lacan quien coloca en primer lugar al amor. Es el más grande amor o el verdadero amor el que termina en odio (ver Lacan, 2011, p. 176 y Lacan, s.f a, p. 16).

Pasemos entonces del odioamoramiento al En-amor-odio-miento. Tenemos expresado allí el viraje del amor en odio así como  la función de desconocimiento de este, de mentira. Pero el neologismo nos conduce también hacia otros lugares del laberinto. Permite dar cuenta sobre cómo esa invención  que llamamos amor (que suple la no relación sexual y que no es sin odio) se haya en relación con la verdad. Y, en tanto tal, miente.  Al final no es ella, ni él, ni elle. Pero no se trata de la mentira pueril y cobarde ante el deseo, sino al hecho de que la verdad falla pues “el significante no es sino un mero semblante frente a lo real” (Monribot, 2019, p.6)[5].Como comenta Lacan en el seminario 15 (s.f. b, p. 110), a veces no hay otra forma de enunciar la verdad del deseo que por la mentira. Una otra mentira. Una que considera amores y odios. Una de aquellas que, como dice la canción de Joaquín Sabina, valen la pena.

 

Referencias

Lacan, J. (1981). El seminario de Jacques Lacan: libro 1: los escritos técnicos de Fredu. Barcelona: Paidós.

(2011). El seminario de Jacques Lacan: libro 20: aún. Buenos Aires: Paidós.

(2012). Saber, ignorancia, verdad y goce. En: Hablo a las paredes (pp. 11-46).Buenos Aires: Paidós.

(s.f. a). Clase 13. En: El seminario 20. Otra vez/Encore. Versión crítica de Ricardo E. Rodríguez Ponte. Recuperado de https://www.lacanterafreudiana.com.ar/2.1.9.13%20CLASE%20-13%20%20S20.pdf

(s.f. b). Clase 9. En: El acto psicoanalítico. Seminario 15. 1967-1968. Inédito.

Laurent, E. (2002). Los objetos de la pasión. Buenos Aires: Tres Haches.

López, R. (2012). El goce del Uno no es signo de amor: una reflexión sobre el odio. Letras, 6, 61-62. Recuperado de http://letraslacanianas.com/images/stories/numero_6/clinica/11_letras_6_clinica.pdf

(2019). Amar demasiado no es signo de amor. Recuperado de http://discordia.jornadaselp.com/rubricas/odioamoramiento/amar-demasiado-no-es-signo-de-amor/

Miller, J.A. (2000). La transferencia negativa. Buenos Aires: Tres Haches.

Monribot, P. (2019). Comentarios del capítulo IV del Seminario XVII: “La verdad, hermana del goce”. NODVS, LIV. Recuperado de http://www.scb-icf.net/nodus/contingut/arxiupdf.php?idarticle=684&rev=73

Nancy, J.L. y Lacou Labarthe, P. (1992). The title of the letter. A reading of Lacan. New York: University of New York Press.

 

[1] En el seminario 1, Lacan articula las tres pasiones del ser con los tres registros del siguiente modo: “en la unión entre lo simbólico y lo imaginario, esa ruptura, esa arista que se llama el amor; en la unión entre lo imaginario y lo real, el odio; en la unión entre lo real y lo simbólico, la ignorancia” (1981, p. 394).

[2] “Hace un rato me vieron flotar, retroceder, vacilar en inclinarme en un sentido o en otro, hacia el amor o hacia lo que llaman el odio, cuando los invitaba de manera apremiante a tomar parte en una lectura cuyo filo está dirigido expresamente a desconsiderarme (….) Si digo que me odian es porque me de-suponen el saber” (Lacan, 2011, p. 83).

[3] Al respecto Laurent señala que: “Podríamos ir muy lejos en la idea de un gran elogio de la transferencia negativa pero no se debe ir demasiado lejos. Este es también un punto en el que no se debe ir hasta el delirio” (2002, p. 47).

[4] “La expresión goce del Otro es un oxímoron. El goce es siempre del Uno y al Otro le corresponde el deseo” (López, 2012, p. 61).

[5] Monribot (2019, p.6) retoma en su texto el Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11 en el que Lacan trabaja el concepto de “verdad mentirosa”.

El feminicidio una aproximación psicoanalítica. Por Claudia Pérez

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El feminicidio una aproximación psicoanalítica. Por Claudia Pérez

(Presentación en Noche de carteles IX ENAPOL – TEMA ODIO)

NEL-4257

Agradezco la invitación del directorio de la NEL a compartir mi trabajo realizado como participante del cartel – El odio- en el marco del ENAPOL 2019 que lleva por título: “Odio, cólera e indignación”

Mi pregunta o rasgo de trabajo está entorno al Feminicidio que día a día cobra más vidas en el Perú; ¿Qué puede decir el psicoanálisis al respecto?

La UNESCO en su Libro de Género define el feminicidio como todo acto de violencia infringida a las mujeres por su condición de mujer; asociado a una construcción cultural y social definida por las relaciones de poder entre hombres y mujeres y por las normas y valores relativos a los roles “masculinos” y “femeninos” con respecto al comportamiento.[1]

La Defensoría del Pueblo en su informe técnico “Feminicidio en el Perú”, toma el concepto de feminicidio de Ana Carcedo y Monserrat Sagot como la forma más extrema de violencia de género, entendida ésta como la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres en su deseo de obtener poder, dominación o control. Incluye los asesinatos producidos por la violencia intrafamiliar y la violencia sexual”.

En el Perú, a diario, los medios de comunicación informan sobre nuevos casos en que mujeres son cruelmente asesinadas por sus parejas, convivientes o esposos, o por hombres con quienes sostuvieron alguna relación.

Propongo pensar esta cuestión desde el lado de racismo y la segregación, idea tomada del texto Extimidad de Miller donde se plantea que el odio proviene de una intolerancia al goce del otro. Es decir, se odia especialmente la manera particular que el otro goza [2]. No tolerar el goce del otro es lo que está en la base de las segregaciones y del racismo. Lo mismo podríamos decir en los casos de feminicidio, hay algo del goce de la mujer que, en determinadas circunstancias, se torna intolerable para los hombres.

Marisa Morao en El acto violento en el cuerpo del otro; siguiendo a Freud, plantea que “El odio nace de la repulsa primitiva del yo propio que segrega un componente que arroja al mundo exterior por sentirlo como hostil (…) En La negación el problema se traza entre afirmación y rechazo. El yo-placer originario incorpora lo bueno y expulsa o arroja de sí lo malo. De allí que lo hostil para el yo, va a formar parte de lo ajeno y lo extraño, lo que se encuentra afuera. Se constituye así la diferencia entre el interior y el mundo exterior, es decir la relación con el Otro desde la perspectiva lacaniana (…) Si el Otro está en mi interior en posición de extimidad, es también mi propio odio (…) El Otro remite al sujeto a esa parte de sí mismo que rechaza.

Rita Segato señala, en Las estructuras elementales de la violencia, que el concepto de narcisismo se vincula con mayor claridad a las exigencias del medio social. El narcisismo masculino en el sentido de la escenificación, es de una no castración, se trata de un montaje en el cual el sujeto representa el papel de no castrado, vale decir que no es vulnerable a la experiencia de la falta. El sujeto está tan absorto en la representación de ese papel vital para su autoimagen que la víctima entra en escena como mero soporte de su rol.

El año pasado, en Lima, el ataque y muerte de Eyvi Agreda (22 años de edad) resuena y conmueve la ciudad. Las noticias narran de cómo una mujer era prendida en fuego dentro de un bus de transporte público por Carlos Hualpa, un compañero de trabajo, que la pretendía sentimentalmente y que habría sido rechazado.

En las declaraciones del feminicida se puede identificar frases de no haber soportado el “no” como respuesta a su deseo de ser su enamorado, así como el rechazo a ese otro goce en la mujer respecto a su belleza “yo quería quemarle la cara, ella se aprovecha de eso, de su belleza, vivía de su cara” es por ello que la acción iba destinada a desaparecer a matar ese rasgo. 

En esta viñeta puede seguirse la idea del odio al goce del otro, la belleza de Eivy, no es aceptada ni deseada si no era para él; por lo contrario, es repudiada y debía ser borrada. La imposibilidad para introducir la falta en lo masculino, la castración, no se soporta un “no” como respuesta; al no existir recursos simbólicos para lidiar con el rechazo o lo diferente; aparece la angustia y se pasa al acto, se odia, se quema, se mata.

[1] http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Montevideo/pdf/CLT-LibroGeneroPatrimonioBORRADOR.pdf

[2] Extimidad, Cursos psicoanalíticos de Jacques Alain Miller. Editorial Paidós, pg.53

¿Qué es un padre? Consecuencias clínicas y políticas de su declinación. Argumento de las XIII JORNADAS DE LA NEL-LIMA

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ARGUMENTO
Un padre es, en primera instancia, alguien llamado a encarnar una función que depende del hecho de haber sido nombrado para ejercerla. Su existencia no se sostiene únicamente del amor que sea capaz de inspirar, de sus características personales o de la biología, inclusive, sino de haber sido indicado como tal por Otro; en primer lugar, por la madre. En ese sentido, el padre es una suerte de conclusión lógica, el tercero en cuestión respecto del vínculo entre la madre y el niño. De este hecho se desprende su potencia simbólica, que es, precisamente, la de nombrar al hijo engendrado o adoptado, si tenemos en cuenta que “ser hijo de” implica, ante todo, ese reconocimiento.

Esta función tercera, que obstaculiza el repliegue narcisista entre la madre y el niño, se considera, tradicionalmente, y no por casualidad, fundante de la cultura y portadora de la Ley de prohibición del incesto entre madre e hijo, la única de todas las leyes que no ha necesitado ser escrita.

Lacan formaliza el Complejo de Edipo freudiano a través de la fórmula de la metáfora paterna: aquella por la cual se instala la imposibilidad del goce absoluto. Y la función queda establecida como Nombre del Padre, nombre que, en francés (Nom), juega con la homofonía entre no y nombre. Esta operación siempre dejará un resto no metaforizado, lo que nos lleva a plantear que no hay metáfora paterna que no sea fallida.

Digamos al pasar que el padre, para un sujeto, tiene también una cara real: es el agente supuesto de la privación del goce. Y una versión Ideal: la que, por amor, exigiría la renuncia a toda satisfacción, la del ciego ante los deseos.

Pero, para ejercer la función que le compete, el padre no ha de intervenir identificado con la Ley: ni la hace ni la ejerce según su parecer, puesto que esa Ley es, principalmente, Ley del deseo (límite al empuje a la satisfacción inmediata) y de la palabra, en tanto que mediadora del vínculo con los demás. Si el padre humaniza el deseo en las vías de la Ley, es porque él mismo se reconoce como sujetado a esa Ley que representa. Y, para hacerse merecedor de respeto y amor, ha de situarse como causado por un deseo ligado a la mujer que es madre de los niños a su cuidado, es decir, que él no es causa de sí mismo, al modo de Dios, sino que es lo que es por haber hecho de una mujer la causa de su deseo, un efecto, a su vez, de la causa que lo anima. La función, pues, tiene que ser encarnada por un padre vivo, cuyo carisma haya conquistado algún impacto en la familia. Este es un padre que puede responder, lo que implica una responsabilidad ética respecto al problema no resuelto del deseo, un testimonio vivo de lo que puede ser una existencia. De allí que un padre, uno por uno, no sea sino el modelo de una función antes que la realización de un ideal universal.

Podemos decir, entonces, que del modo en que se ejerce la función dependerá la ficción reguladora necesaria para la existencia, no solamente porque, para la inserción del sujeto en la cultura que lo acoge se requiere de una idea sobre su identidad, un sentido de la historia a la que adviene y del sentimiento de tener alguna raíz y destino que forjarse, sino, especialmente, porque el modelo de la función que constituye influirá en el abordaje del Otro sexo.

Posteriormente, Lacan pone de relieve que el Nombre del Padre no es uno solo. El sujeto puede hacerse representar de muchos modos elaborados a través de más de un encuentro, de allí que hable de “los nombres del padre”. No obstante, esta pluralización sigue teniendo como modelo aquella tomada de la metáfora paterna. Lacan reinventa de ese modo el psicoanálisis freudiano llevando la experiencia subjetiva de un psicoanálisis más allá del padre y es así como pluraliza el Nombre del Padre, restándole protagonismo cuando señala que otros instrumentos pueden cumplir esta función.

Ahora bien, el discurso de la ciencia, por un lado, y el del capitalismo por el otro, han conmovido rotundamente el lugar del padre en nuestra época, aunque, a decir verdad, este movimiento data de hace mucho tiempo ya, al punto que puede sostenerse que la invención misma del psicoanálisis responde a la declinación paulatina de la función del padre. Si la teorización freudiana sostiene al padre, todavía ligado a un cierto sentimiento religioso vinculado a la tradición y lo universal, Lacan acaba situándolo en el lugar mismo del síntoma, en el sentido en que es aquello a lo que un sujeto puede echar mano para forjar su anudamiento singular entre los tres registros de la experiencia: imaginario, simbólico y real. Es decir, el modo en que, sirviéndose de un lenguaje, consigue operar sobre el goce del cuerpo y arreglárselas con la angustia.

No obstante, la ciencia ha reducido la función del padre a la del ADN soslayando así la verdad de la palabra y del pacto en que se sostenía ese lugar y lo real del impacto que su modalidad de goce produce en la familia, para bien o para mal. Más allá, la verdad desaparece en la búsqueda de fórmulas, medidas y evaluaciones que aspirarían a dar cuenta de un real irrefutable y válido para todos los casos.

Por otra parte, el discurso capitalista empuja a la satisfacción inmediata reduciendo al sujeto al presente, desvalorizando el papel que la historia y la memoria juegan en él. La autoridad se disuelve y la comunicación en red favorece la reacción instantánea, la subordinación a la imagen, el gobierno de las pasiones y el anonimato de la serie homogeneizadora, lo cual agranda el sentimiento de vacío, angustia y desconcierto. El contragolpe no se hace esperar, surge de la mano del autoritarismo, la profusión de sectas, el fortalecimiento de los nacionalismos, racismos y clanes de todo tipo.

Sabemos que a partir de la modernidad la forma tradicional de autoridad está en crisis. “No hay un vacío de poder sino un vaciamiento de la autoridad que trae consigo un progresivo abandono de la responsabilidad, una generalización de la victimización, un cese de los mecanismos de transmisión en las instituciones educativas”. [1] Donde esta función declina, ¿puede aparecer, la nostalgia por una Ley fuerte, absoluta, inhumana, capaz de reemplazar la impotencia paterna por una salida omnipotente que favorecería el cinismo y la canallada?

La apuesta del psicoanálisis de orientación lacaniana es la de no retroceder frente a los desafíos que la época nos impone, ante la inexistencia de un orden simbólico universal y coherente, como es el del siglo XXI. El debilitamiento de la posición del padre, tanto como la caída de los ideales, son algunos de sus rasgos característicos.

¿Qué queda, pues, del padre hoy? ¿Cómo situar su función en la época de la lucha por la igualdad de los sexos? ¿Qué cicatrices produce su declinación?

Podemos aquí acoger la propuesta de Éric Laurent cuando dice: “…quisiera proponer un programa de investigación. Se trata de buscar caso por caso, en las parentalidades de hoy y con los problemas clínicos con los que las familias se confrontan, qué es lo que actúa suficientemente como excepción del lado mujer y del lado hombre para definir un carisma necesario que sorprenda a la familia. Proponemos entonces, como investigación, buscar en estas dos vertientes, femenina y masculino, cómo se encuentra lo que hace de padre en la configuración de los goces de hoy”.
Estas son las cuestiones que abordaremos en las Jornadas que convocamos para el 17 y 18 de agosto del presente año, en las que nos preguntaremos por las nuevas versiones del padre y sus efectos en la clínica psicoanalítica. [2]

EJES
El estatuto del padre en la subjetividad contemporánea
Devenir padre hoy
Usos del padre en la experiencia analítica.
Declive de la función o forclusión del Nombre del Padre
Lo femenino y el padre; feminismos

_____________________
[1] Focchi, M., “Una declinación femenina de la autoridad”, El orden simbólico en el siglo XXI: No es más lo que era, ¿qué consecuencias para la cura?, Buenos Aires, Grama Ediciones, 2012, pp. 218-219.
[2] Laurent, É., “Los niños de hoy y la parentalidad contemporánea” Conferencia en la Facultad de Psicología UBA, Buenos Aires, 18 de mayo del 2018, http://ampblog2006.blogspot.com/2018/05/los-ninos-de-hoy-y-la-parentalidad.html

Presentación del libro Ámok por José Miguel Ríos

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Hay una antigua frase en nuestra comunidad que dice “el artista se adelanta al psicoanalista”. Esto puesto que el artista, articulado a su tiempo, contexto y ciudad produce obras. Él, a través de alguna forma de sublimación, nos muestra algo que podríamos denominar como el espíritu de la época. ¿Qué podemos decir nosotros sobre la época? ¿De qué época se trata? Podemos nosotros encontrar los efectos de le época en lo sujetos que buscan un lugar de escucha. Mas, qué podemos decir de la época en sí.

Pues bien.  Esta noche nos convoca un título y un libro. El título de nuestras jornadas de este año 2019: “¿Qué es un padre? – Consecuencias clínicas y políticas de su declinación”; y un libro: “Ámok”, cuyo escritor tenemos aquí presente.

“¿Qué relaciona este libro y nuestras jornadas?” Me preguntó hace unos días un colega. La violencia, respondí. Y el subtítulo de la noche de hoy como pregunta: ¿Declinación del nombre del padre – auge de la violencia?

En psiquiatría existe algo llamado Síndrome de Ámok, también conocido como ataque homicida. Según la OMS se trata de un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y agotamiento. A menudo va acompañado de un viraje hacia un comportamiento autodestructivo, es decir, de causarse lesiones o amputaciones llegando hasta el suicidio.

Si bien no contamos con los relatos de aquellos que cometen actos violentos en nuestra ciudad. Podemos quizá tomar la historia de X escrita aquí. Como escuchan, no hay un nombre para este sujeto, solo una incógnita que invita a  que cualquier nombre ocupe aquel lugar.

Se trata pues de la historia de un hombre que fascinado por las noticias de unos homicidios de resolución complicada abandona a su novia, trabajo, proyectos y vida para ir tras una extraña secta autodenominada Ámok.

Los actos en sí no son graficados explícitamente. Quizá por la amnesia de X, condición que lo hace “ideal” para este tipo de “trabajo”. Lo que sí sabemos es la consigna que tiene el protagonista por llegar a la mayor velocidad posible hasta el otro punto de la denominada “partida”. Una especie de vorágine que condensa el consumo de cocaína, la violencia, velocidad e hipersexualidad.

¿Qué podría llevar a un sujeto a embarcarse en un grupo como este?

El aburrimiento de una vida monótona: terminar la universidad, trabajar de 10 a 7 y de lunes a viernes, tener una novia, hijos, una casa, etc… podría decirse. Pero el autor nos da pistas de algo que no termina de cuajar en aquella vida de la cual parte.

Nía, novia del protagonista, es descrita como, siguiendo a Freud, la dama idealizada. Ambos encuentran una compañía en la orfandad en la que se encuentran. “Con ella se podía hablar de todo excepto de ellos mismos… Y es que pocas veces hablábamos sobre nosotros, no queríamos hacernos daño” escribe en la página 45.

Y encontramos un hecho quizá clave para entender la huida de X. Luego de reducir sus hábitos sociales casi por entero un día descubre que ya no la soporta más. Su interés había mudado un poco a la pandilla obsesionada por vivir toda junta al margen de todo y aquella vez X quería estar al margen de todo. Más adelante dirá: “con el tiempo, además, conocería el límite de su atracción”:

“¿Cómo podría conformarme con un solo chico?” – le dijo.

Esto marca una división en la pareja. “Descubrí de pronto que entre su cuerpo y el mío, en medio del sudor que en ese momento nos unía, se colgaba una larga fila de sujetos. Porque yo no era el único… no volví a preguntar…de cualquier forma ella decía que a ninguno lo había querido tanto como a mí”. Empiezan aquí los celos. La imaginarización de su primera relación amorosa. Sueña que la pierde. Sospecha que le ha sido infiel busca mediante el goce fálico recobrar algún lugar perdido.

Parte entonces. Se reúne al norte con 3 compañeros: Óscar, Perales y Marta. Descubre allí que las partidas no se dan de forma constante sino que debe tener un trabajo común como fachada. Descubre allí una vida repetitiva en la que trabaja para hacer algo más. Es el nuevo allí. Descubre que aquel lugar es el medio para llegar a otro lugar. Marta, por ejemplo, quiere ir al sur de donde X proviene.

En el capítulo 7 se da cuenta que ha vuelto a ser esclavo de alguien más. Lee una inscripción en un cuadro que dice: “Porque agua eres y al agua volverás”. El supuesto goce que encontraría en ese lugar está vetado para él.

Se percata que aquella tribu no es de amigos, sino de una comunidad de goce. Una sensación que le genera en sus palabras: “anclado a una voluntad ajena, no humana, la corazonada que me dice que el diseño del juego no es de este mundo, que el engranaje ha excedido los límites de la comprensión animal para convertirse en algo más, un mandato tecnológico absurdo”.

Empieza a sentirse raro pues sus compañeros no sueñan. Solo cumplen lo que les toca. Dicen no disfrutar, ni encontrar diversión en aquellas partidas. “La falta de descanso y fantasía es la raíz de su delirio, una atalaya que no sirve de nada si no hay nadie que te acompañe”.

Tal como Freud señala con relación al trauma en etiología de la neurosis se puede hallar dos tiempos y el primero hay que buscarlo en la infancia. Si tenemos entonces en un primer momento una partida de X frente al encuentro con la no relación sexual, es decir, con el Otro goce de su mujer. Cabría entonces esperar una primera desazón años atrás.

Sobre la historia familiar de X tenemos un punto de quiebre marcado por la muerte de la madre. Cambió dirá, “el sueño de chico de la moto por el romanticismo de una depresión cotidiana”. El padre, quien acompañaba a X al colegio de forma afectuosa, dejó de hacerlo. En su lugar instaló un trato frío, distante y violento. La muerte de la madre puso sobre el tapete la fragilidad del padre y su intento de respuesta en forma de ira. La partida queda relatada en la página 191:

  • Fui a recogerte una vez que paso – sigue mi padre-. Estabas dormido en el sillón frente a la tele. Cuando te desperté y me reconociste solo peguntaste: “¿ya?”. Como si desde antes hubieses sabido que tu mamá se iba a ir.

Pues lo sabía.

Siento ahora su abrazo último, regreso a sus ojos fatigados por el sedante, su lucha por no aparecer extraños ante mí. Puedo ver a mamá de nuevo. Su aferro a la vida, a nuestra complicidad risueña. El tacto tierno y severo que me transmite lo que nadie más quiso decirme: adiós.

  • ¿Y tú qué me dijiste? – Pregunto.

Él se ríe. Me hace reír a mí también, sin motivo, solo por el hecho de hacerlo juntos. Aunque en el fondo encuentro, todavía vivo, el rencor. Porque fue él quien me dijo que me fuera.

Muere la madre sin despedirse. X Huye. No quiere saber.

 

Conversación:

Con respecto a la violencia recordemos que en los albores de la modernidad, el concepto de “contrato social” creado por Thomas Hobbes consideraba que el hombre liberado a sí mismo es el lobo del hombre (homo hominis, lupus), aquel marco simbólico era necesario para refrenar tal impulsividad que hace de la sociedad humana una formación de individuos dominados por ambición de mando y de dominio.

Hay dos cuestiones a tener en cuenta: por un lado, que la exacerbación de los derechos individuales llevaría más bien al no respeto por los del otro, y por otro la importancia de que los sujetos se sientan medianamente reconocidos por el gobierno que los representa, caso contrario existiría un aumento de la violencia.

Tal imperio también se manifiesta en que ella no emerge como medio para otros fines –que irían por ejemplo desde ganar una guerra y ser fiel a una nación, hasta obtener un bien como en el robo– sino que ella estalla a veces careciendo de estrategia, permitiendo dicho corriente de “la violencia por la violencia misma”. Es que esta violencia suele navegar en el sin sentido, en la medida en que está desprovista de marcos que podrían imaginariamente otorgarle una razón, ella prolifera habitualmente huérfana de ideología y en el plano delictivo sin código.

 

 

 

 

¡S.O.S!   I Forum ZADIG-LML

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¡S.O.S!   I Forum ZADIG-LML

Un apagón de luz, una conversación interrumpida, un silencio…SEÑAL DE ALARMA!!!. Precipitación de una urgencia sobre los acontecimientos no tan recientes en nuestro hermano país, Venezuela.
Con gran velocidad, aquella que puede surgir cuando algo ya no se puede soportar, se tornó imprescindible encontrar las palabras que permitieran apropiarse de esa herida abierta nacida en las entrañas de nuestra Escuela para decir de todo aquello que se había perdido en esa guerra sin nombre que de distintas formas, es de cada uno en nuestra Escuela. Recoger esas hilachas, trozos de historias, afectos y efectos, me hizo preguntar con otros: ¿Puede haber una pérdida fecunda? De lo que escuchamos y de algunos ecos que en sus hondas me han atravesado, pude encontrar un cierto esfuerzo de poesía en las esforzadas invenciones que algunos nos hicieron conocer a través de sus acciones, que les han permitido reencontrarse con una dignidad forjada en quehaceres nuevos, originales y recobrar un sentimiento de vida que, por diversas vías los han llevado a forjar nuevos lazos cuyo porvenir se ve asegurado por la fuerza de un deseo decidido que si bien es cierto, nunca olvida la evocación, ella misma establece una suerte de nuevo lazo en sus recientes creaciones. Las intervenciones de cada uno han dejado claro qué hay un después…
También para nuestra Escuela, la Movida ZADIG ha encontrado un lugar, que paradójicamente será siempre estar en movimiento para ir al encuentro de esas contingencias que atentan nuestra condición de sujetos deseantes en las diversas coordenadas de las políticas de esta época, se trata de una posición ética en la que no hay marcha atrás.
Entonces, aunque algunas veces nos encontremos navegando en la obscura barcaza de Caronte, mantengamos nuestra posición de vigías, despiertos para dar lugar a pensar, formular propuestas y si es necesario, gestar acciones que hagan de nuestras vidas , una existencia más digna.

Piedad Ortega de Spurrier
ZADIG-LML en Ecuador

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2
Raquel Cors Ulloa, Marcela Almanza y Angelina Harari
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A la hora de lo real. 

El I Forum Zadig LML, “Migraciones y después….” nos convocó con la hora de lo real. Múltiples voces vibraron con una misma causa:  frente a la dimensión de lo “inmigrante”, de la que nadie escapa, la propuesta es la dignidad humana. Hemos sido interpretados.
Nuestro propósito, que es hacer oír el discurso analítico, invita al otro a hablar sin pretender la dominación. Bordeando al modo del testimonio, las voces nos enseñan cómo se hace con el obstáculo hasta hacerlo instrumento.
La red interpretativa del lazo social se ha empezado a construir. La palabra ha tomado lugar sobre el silencio de la pulsión de muerte. ¿Y después…? Nos corresponde hacer presentes las consecuencias de esta extimidad.

Clara M. Holguín
ZADIG LML en Colombia

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.Resonancias del I Forum Latino en Red

Desde ZADIG-LML se decidió hacer este fórum sin vacilar, desde ese “no retroceder” tan lacaniano ¿Ante qué no se retrocedía? Puede que ante el registro de circunstancias políticas adversas, ante la crueldad, ante el choque con lo peor que enfrentan colegas de la NEL. Sin embargo, éste es el efecto que queda en mí tras este primer encuentro: no se retrocede ante la emergencia de la dignidad. Los colegas venezolanos haciendo presencia pese a todo.
Producir un fórum, entonces, amplifica esa presencia y el foro devino “instrumento interpretativo”, como lo nombró Angelina Harari, pues hizo resonar un decir, acompañó un esfuerzo por sostener un estilo, un saber hacer, un querer insistir desde aquello que una de las tantas voces oídas el sábado llamó “la sensibilidad con la vida y los detalles de la existencia”.
Quizás un fórum –como acto político– pueda quitar a la angustia su certeza, pero diré que esta vez siguió a un acto anterior, el de los colegas y amigos venezolanos que hacen del arreglárselas una ética.
Felipe Maino
ZADIG LML en Chile.

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Alfredo Negrete, Carlos Márquez, Beatriz Luna, Aliana Santana y José Villalobos
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Sepamos qué hora es

En un texto llamado “La hora de la Escuela”, Miller recuerda el verso de Quevedo “Lo que se ha de hacer, ¿de qué sirve dilatarlo? Hágase hoy. Sepamos qué hora es.”
Nuestro I Fórum Zadig LML nos puso de frente a esa hora siempre difícil, urgente aunque a veces paralizante, angustiante aun siendo fecunda y de todos modos inexorable, que ha sido nombrada como la hora de lo real.
¿Qué se ha de hacer? Hablar, hacer lazo con otros, usar lo mejor de los discursos de que disponemos a nuestro favor, porque lo real amenaza los discursos y los lazos. El Fórum como instrumento interpretativo activo del lazo social ofreció al menos 2 perspectivas:
1.- Desde el lazo social que resiste -sintomáticamente- nos ha interpretado con efecto despertador: “despertar para hacer frente a lo insoportable”. Y aunque sabemos que el tratamiento de lo insoportable tiene vocación por adormecer, las voces resonaron con atisbos de horas nuevas, tratamientos nuevos, para los que allí nos dimos cita.
2.- El lazo mismo efecto de todos los discursos que promueven algún tipo de lazo, ha quedado puesto en cuestión, interpretado, como el corazón de aquello a lo que debemos dirigirnos cada uno como ciudadano pero nosotros, además, con ese rasgo aún en ciernes de ponerse en forma que es el “analista ciudadano”. ¿Cómo hacer para que el psicoanálisis aporte de manera contundente su novedad en lo social, la de un discurso que hace lazo, que interpreta incluso, sin pretender la dominación?
El reloj sigue dando su hora. “¿Y después?” Privilegio 2 respuestas que resonaron, para que no perdamos el tic-tac de elaborar lo que el trauma fuerza: seguir viviendo una vida posible y reconstruir. Ambas dan la clave de articulación entre lo singular y particular de cada caso y solución, y lo social convocado, territorio fronterizo del que el psicoanálisis aún tiene mucho por elucidar. Hemos dado un paso. ¡Sigamos adelante!
Ana Viganó
ZADIG-LML en CdMx.

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Resonancias del I Foro Latino en Red

El I Forum de Zadig LML, conectados en red fue el acto político que posibilitó una serie de resonancias y consecuencias a trabajarlas retroactivamente y en la particularidad de cada lugar.  Tomar la palabra y sostenerla sobre el uso arbitrario de la ley, en cada una de las reflexiones permitió iniciar un viaje, donde cada historia y/o testimonio posibilitó, no solo, ver a la distancia la situación de Venezuela, sino, propició vivirse interpretado, interpelado con interlocutores que se metieron a pensar lo impensable.
Los nudos planteados condujeron a admitir, que estamos comprometidos con el psicoanálisis de tal manera, que la vida de los analistas está impregnada de lo que uno hace, en tanto, la vida diaria está atravesada por la experiencia extrema del exilio. Sin embargo, al abrir el horror de vivir bajo el régimen de lo doble, el habitar lo dual, se produce un tiempo y un espacio donde emergen una serie de interrogantes angustiantes, bajo la forma de irse, quedarse, migrar obligado, desplazarse por rupturas, por una “guerra” sin guerra. Esta desquiciante situación nos desafía a tejer redes de trabajo que permitan un “saber hacer” con lo diferente, lo extranjero, el desarraigo que enfrentamos hoy en América Latina.
María Elena Lora
ZADIG-LML en Bolivia

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4
María Elena Lora, Mónica Velásquez, Paulina Salinas, Andrea Castellón, Gabriela Urriulagoitia
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Resonancias desde Guatemala

Un corte de energía eléctrica produce un agujero, un silencio que clama lo indecible e interpela. ¿Cómo hacer de la indignación algo fecundo? La prisa acompaña el acto y el I Forum Latino en Red se pone en marcha: “Migraciones y Después…”
En el après coup y siguiendo a Simone Weil, la luz interior que alumbra a cada uno de los participantes en su enunciación, produce múltiples fulguraciones que iluminan y dan una orientación… “intentar encontrar las mejores capacidades para convertir el goce en deseo frente a ese cultivo de pulsión de muerte”; “ […]  y al día siguiente, ¿cómo reconstruir lo que queda de Venezuela? pero no sólo lo material, sino lo abstracto como la esperanza y la ilusión”;  “[…] mi país es donde están mis amigos”; “[…] tengo la certeza que la situación de Venezuela no será para siempre. Ese después espera ser reconstruido […] también <<su mundo interno>>“;  “[…] mi país es donde están mis amigos”; “[…] y después… seguir viviendo”.

Lorena Greñas
ZADIG-LML en Guatemala

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Resonancias del I Fórum Latino en Red
Mi primera impresión es que conviene retener loa testimonios aportados, que han sido especialmente valiosos. En primer lugar, nos dicen, se trata de una pérdida. Para algunos, eso venía de antes del viaje puesto que el exilo aconteció primero en el propio país de origen, lo que se ha acuñado con el neologismo inxilio. Hablar de la pérdida permite consentir a lo nuevo (la renacionalización, “la enunciación extranjera”). En otros casos, por el contrario, se atestigua sobre la dificultad para relocalizarse pues la conexión virtual “24/7” con quienes se dejó, impide culminar el viaje. “La migración de la desesperanza”, como la nombró alguien, puede ser vivida como un castigo. ¿Se debería volver para fortalecer la resistencia, para contribuir a la reconstrucción? Es una incertidumbre que puede aparecer como una orden, un llamado al sacrificio.  Al mismo tiempo, de regresar, ¿habrá todavía dónde volver? Un sentimiento de culpa, muchas veces, acompaña la decisión e impide renovar el contrato particular que cada cual ha establecido entre su singularidad y “lo venezolano”. Y, “en el país de acogida”, el encuentro con otros migrantes puede cristalizar en la disputa por ocupar el lugar de la víctima “más legítima” o con mayor derecho. Pero el parletre deslocalizado puede alojarse en su palabra y compartir su música. En cualquier caso, también empuja a una elaboración, como se ha hecho patente en este Forum.
Marita Hamann
ZADIG-LML en Perú
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5
Luis Alberto López, Melissa Maguil, Lorena Greñas, Andreina Pavone
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ZADIG LML: primera escansión
El Forum del sábado16 de marzo de 2019 resonó para mí en al menos tres niveles. En el primer nivel, resonó como la precipitación de un momento de concluir, luego de un largo tiempo para comprender a partir del instante de ver del 2017: haber percibido el disturbio profundo que introducen en el lazo social las formas modernas de realización de la ambición totalitaria del Amo (la ausencia de Caracas en el SFL, a pesar de su presencia en el local), y haber respondido con un acto que devuelve la palabra al sujeto para situarlo en su arreglo singular frente al empuje del Amo que lo lleva de ser sujeto de deseo a objeto de su goce, y que interroga al ámbito político respecto de las formas que tiene de tratar con los efectos en el lazo social de las migraciones forzadas (éxodos), evidencia el esclarecimiento para nosotros de un ángulo crucial de la incidencia política del psicoanalista.
En el segundo nivel, pude ver cómo el arreglo singular de un sujeto forzado a migrar, puede introducir efectos que interpelan las estructuras simbólicas y sociales y sus formas de tratamiento de esa clase contingente del lazo social, y que se pueden ordenar en las fórmulas indicadas por Angelina Harari en su intervención: gueto, suburbio y enclave étnico, que a su vez generan nuevos problemas de segregación y racismo que requieren tratamiento.
En un tercer nivel, más íntimo, pude constatar en lo vivo del Forum, que el lazo social muy singular que instala el discurso analítico (como tratamiento de los desarreglos singulares, y como tratamiento de los desarreglos en lo social), abre la posibilidad de, como puntualizó Ronald Portillo en sus palabras de apertura, transmutar el goce en deseo, y restituir las vías para la defensa de la dignidad, lejos de la épica neurótica y de lo mortífero de la pulsión de muerte.
Gustavo A. Zapata
ZADIG-LML en Venezuela
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6
Luis Antonio Betancourt, Natalia Hoyos, Ronald Portillo, Flory Kruger, Clara M. Holguín
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“Migraciones y después…” por Luis Alberto López Espinoza

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“Migraciones y después…”

Luis Alberto López Espinoza

NEL-7

Si bien la urgencia del tema “Migraciones y después…”, con puntos suspensivos al final, se instala por la crisis cada vez más aguda en Venezuela, me parece importante mencionar que en el Perú, así como en otros países de nuestra región, se ha experimentado en carne propia este tipo de procesos. Peruanos que se fueron del país, que de a pocos van regresando, así como también el masivo proceso migratorio interno de lo rural a lo urbano. Lo nuevo quizá para nosotros es habernos convertido en un país que recibe, a veces bien, a veces mal, a tantos emigrantes foráneos. Incluso, quizá por primera vez, fue un tema de particular relevancia en las elecciones de autoridades distritales y regionales del año pasado.

Y es justo a partir de lo que les cuento que extraigo algunos momentos de un conversatorio que tuvo lugar hace dos semanas en una universidad limeña: “Migración y migraña” se titulaba. En la mesa de ponentes se encontraba un representante indígena amazónico, otro andino, y un venezolano. Cada quien hablaba de sus experiencias en Lima, de las razones que lo llevaron a salir de su lugar de origen y de cómo vivían este hecho social total.

Con las diferencias del caso, los participantes indígenas tenían un discurso similar que se amparaba, y aquí los cito, “en los más de 500 años de invasión española”. Con respecto a la intervención del venezolano, ésta fue llevada de otra manera. El habló en primera persona y acompañó su testimonio con fotografías e ilustraciones. Agregó además que él vino al Perú por trabajo hace más de seis años y ciertamente su condición, si bien es la de un migrante, corresponde más a lo que en términos labores se denomina como un “expatriado”.

Al finalizar las intervenciones, lo que se desató fue una suerte de disputa por ocupar, de manera individual pero también como colectivo representado, el lugar exclusivo y excluyente de víctima. La pregunta tácita que daba vueltas ese día era ¿quién es más víctima?

Por el tiempo disponible quiero detenerme en ese término como uno de los significantes amo de nuestra época, cuyo reverso podría ser justamente el de violencia o el de culpa. En el marco de las políticas identitarias o de las políticas públicas orientadas a este tema, se pone en juego una manera de fijar o de coagular la identidad de un sujeto y la de un colectivo. “Tú eres indígena” o “tú eres venezolano”. Nada más. Ahora, hay que notar que es el Yo quien, de manera inversa, sostiene esta estructura de una creencia; es decir, es él quien complementariamente se cree representado por un significante para otro sujeto.

La época sin embargo ha cambiado y la segregación se juega más allá del Padre. El enjambre de S1 pulula y los sujetos y grupos se constituyen, de manera reivindicativa aunque inestable, en torno a éstos. Se forman entonces colectivos a partir de cierto rasgo identificatorio y así, por ejemplo en la periferia de Lima, encontramos barrios de migrantes de diferentes pueblos indígenas y también de venezolanos. Como les comenté, existe un rechazo explícito hacia estos extranjeros al haber invisibilizado, en este caso según algunos indígenas, su existencia en la ciudad.

De hecho, resulta interesante notar que en Perú, tanto el sector público como el privado, han puesto en funcionamiento desde hace algunos años una plataforma virtual destinada a recibir denuncias sobre discriminación. El número de visitas a esta plataforma viene incrementándose significativamente debido al aumento de denuncias hechas por venezolanos y venezolanas, pero también por aquéllas reportadas por movimientos identitarios de diversa índole.

Estos procesos vienen acompañados por el uso de otros significantes asociados que buscan circunscribir aún más su identidad grupal. Así, en el conversatorio al que me referí se habló de “indígenas urbanos”, de “desplazados”, de “refugiados climáticos”, de “migrantes forzados o políticos”, pero también de la culpa al haber salido de Venezuela hace años, o del arrepentimiento de haber venido a Lima después de una de las matanzas perpetradas por el movimiento terrorista Sendero Luminoso.

Finalmente, la crisis en Venezuela y la emigración de sus ciudadanos hacia países como Colombia, Perú y otros, en su condición de acontecimiento, representa una oportunidad para interpretar por ejemplo el punto de separación singular con el que un sujeto migrante se encuentra con el Otro, cómo éste reconoce su desplazamiento, así como la experiencia íntima del exilio.

Gracias.

 

“Peruano, chapa tu veneco y línchalo”: algunas aproximaciones iniciales de venezolanas migrantes en Lima en torno al tema Odio, cólera, indignación por Melissa Magill y Fabiola Arroyo

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NEL-1830

“Peruano, chapa tu veneco y línchalo”: algunas aproximaciones iniciales de venezolanas migrantes en Lima en torno al tema Odio, cólera, indignación

Melissa Magill/ Fabiola Arroyo

 

Si bien la diáspora venezolana se inició hace al menos una década, es en años recientes cuando se acelera y agudiza el desplazamiento de millones de venezolanos, convirtiéndose en el mayor éxodo migratorio de la historia contemporánea de nuestro continente.  Este fenómeno es consecuencia directa de una “crisis humanitaria compleja” que abarca todos los ámbitos sociales. Esto ha supuesto la pérdida del estado de derecho, el quiebre absoluto de las condiciones mínimas para la vida cotidiana, el desconocimiento general de los derechos humanos.

 

La Venezuela de las dos décadas recientes ha estado marcada por una polarización política reducida al principio amigo/enemigo. Principalmente a través de la negación de la diferencia, la negación del otro desde el discurso oficial. Replicada en buena medida en espejo por las tendencias de oposición. Es así como el odio ha estado presente como factor fundamental en Venezuela.

 

Los que permanecen en el territorio viven lo que ha venido identificándose con el neologismo “insilio”. Es decir, procesos de exilio interior. Se (sobre) vive en un país que se desconoce. Se desea volver a ese país remoto que ya no existe. La noción de futuro está seriamente afectada.

 

El reciente colapso del sistema eléctrico en Venezuela parece ser el climax de esta coyuntura. La falta de electricidad, en paralelo al blackout informativo son la PRESENTACIÓN (no la “representacion”) del país como: oscuridad, muerte y aislamiento. Del mismo modo otras distintas imágenes hablan sin metáfora de la Venezuela actual. Tal como dice el escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez: “Han abolido la metáfora, el chavismo es hoy la literalidad. Literalmente la gente recoge agua de un río de aguas negras, contaminado y cargado de excrementos. No hay metáfora. Allí los tienen. Comiendo. La mezcla es entre inmensa tristeza e inmensa arrechera”.

 

Lo antes descrito supone un paisaje social pleno de odio, cólera e indignación, en sus distintas expresiones y representaciones. Lo imposible de soportar está hoy en día encarnado tanto en las condiciones de supervivencia dentro de Venezuela, como en la salida del territorio para salvar la vida propia y la de la familia.

 

Con el equipaje nada ligero de odio, cólera e indignación como venezolanos nos enfrentamos también a los discursos y expresiones xenófobas crecientes en los países de recepción. La xenofobia como expresión del odio y la negación del otro. Un odio resumido en la frase con la que titulamos este papel de trabajo. Se trata de una frase hallada en una búsqueda simple en redes sociales: “Peruano, chapa tu veneco y línchalo”. La xenofobia se presenta entonces como una manifestación pretendidamente válida de odio, colera, indiganacion.

 

Ciertamente los migrantes venezolanos somos objeto de una creciente tendencia al odio asociado a la xenofobia. De igual modo, crece la tendencia de los venezolanos a responder a la exclusión, la marginación xenofóba con discursos y con manifestaciones generalizadas de odio, dirigido hacia los países de recepción y hacia sus nacionales, sin distingo.

 

Cuando se cuenta con cierta conciencia crítica respecto a la complejidad de la xenofobia como fenómeno social. O bien cuando se cuenta con cierto soporte estructural o académico, o de igual modo con cierto acompañamiento analítico, quizá el sujeto puede tener la capacidad para comprender y hasta cierto punto tolerar estas manifestaciones. De otro modo los sujetos odiados fácilmente nos podemos convertir en multiplicadores del odio xenófobo.

 

De la misma forma en que los venezolanos convivimos con el odio cotidianamente, hemos asumido colectivamente también una suerte de indignación permanente: frente a los responsables del colapso de nuestro país de origen; frente al hambre y la muerte asociada a la hiperinflación y la escasez; frente a las políticas de represión, persecución de la disidencia… frente a la voluntad totalitaria de cercenar las libertades individuales.

 

Partiendo entonces del hecho de que la indignación nos ha conducido a los venezolanos a migrar en forma masiva,  podemos pensar la indignacion como impulso conductor para el atravesamiento de un pasaje al acto.  Del mismo modo nos urge indagar en los modos en los que esta indignación subjetiva y colectiva nos sigue acompañando en nuestros países de acogida ¿De qué manera la indignación forma parte de nuestros respectivos procesos migratorios?

 

Como conclusión abierta a esta aproximación queremos reiterar  que consideramos urgente la creación de distintos espacios de reflexión que en el marco del discurso psicoanalítico generen pensamiento crítico en torno a los significantes Odio, cólera e indignación, en relación al caso venezolano actual. En esta linea de ideas proponer la formacion de un cartel en torno al tema que nos convoca: odio, colera, indignción en relación al fenomeno actual de migración de venezolanos.

 

Programa del 1º Forum latino en red –ZADIG LML

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APERTURA

Bienvenida desde ZADIG-LML: Raquel Cors Ulloa AE, Miembro NEL y AMP, Responsable ZADIG-LML, Vicepresidente NEL.
Bienvenida desde la NEL: Marcela Almanza, AME, Miembro NEL y AMP, Presidente NEL.

Palabras de apertura: “Migraciones y enclaves étnicos”. Angelina Harari,AME, Miembro EBP y AMP, Presidente AMP.

MESAS REDONDAS

Mensaje Desde Caracas: Ronald Portillo, AME, Miembro NEL y AMP, Responsable de ZADIG-Venezuela.

Desde Ecuador

Antonio Aguirre, Miembro de la NEL y la AMP.

 

Dr. Alfredo Negrete, Jurista, Director del Centro de Estudios Sociopolíticos de la Universidad ECOTEC, en Guayaquil, Columnista del Diario El Comercio, en Quito.

Desde Colombia

Carlos Márquez, Miembro de la NEL y la AMP, venezolano residente en Bogotá.
Dra. Beatriz Luna, Abogada de la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario con experiencia profesional, docente y académica en las áreas de Derecho Constitucional, Derechos Humanos y Derecho Penal. Magíster en Derecho Constitucional de la Universidad de La Sabana. Ha hecho parte en el desarrollo de proyectos y consultorías de diferentes instituciones públicas, privadas e internacionales, en aspectos relacionados con los Derechos Humanos, las migraciones y la trata de personas.
Jhonana Mavares, Voluntariado de venezolanos en Colombia.

Desde Chile

Paulina Salinas, Asociada NEL-Santiago, quien carteliza como más uno con colegas migrantes venezolanas y ha abordado temáticas vinculadas a migración en el hospital en que trabaja.
Andrea Castellón, Cientista política, activista del Movimiento Acción Migrante Chile (MAM), movimiento que ha incidido en los cambios de la ley de migración en Chile.

Desde México

Aliana Santana, Miembro de la NEL y la AMP, venezolana residente en CdMx.
José Villalobos, abogado venezolano residiendo en CDMX. Nos compartirá interesantes reflexiones.

Desde Bolivia

María Elena Lora, Miembro de la NEL y de la AMP.
Mónica Velásquez, Poeta. Doctora en Literatura. Recibió el año 2007: Premio Nacional de poesía “Yolanda Bedregal” y el año 2017 recibió el premio “Insignia de Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa”. Docente investigadora sobre el arte contemporáneo.

Desde Guatemala

Andreina Pavone, Inmigrante venezolana residente en Guatemala desde 2014. Terapeuta Ocupacional, Directora SOSTherapy (Clínica de Terapia Pediátrica con dos sedes en Guatemala), Miembro Activa de la comunidad Inmigrante Venezolana.
Licda. Silvia Chirinos, Inmigrante venezolana residente en Guatemala desde hace 3 años. Psicóloga clínica por la universidad central de Venezuela. Terapeuta en SOSTherapy.

Desde Perú

Melissa Maguil, Psiquiatra venezolana radicada en Perú. En su momento, participó en las actividades de la NEL-Caracas.
Luis Alberto López, Magister en Antropología, asesor de la Dirección General de Ciudadanía Intercultural del Ministerio de Cultura del Perú y asociado de la NEL-Lima.

Desde Venezuela

Luis Antonio Betancourt, Abogado venezolano. Director de cine, de la Escuela Nacional de Cine de Colombia. Agricultor.
Natalia Hoyos, Comunicadora social Colombo-Venezolana. Guionista de cine.

CONVERSACIÓN

Animan: Piedad Ortega (Ecuador), Clara Holguín (Colombia), Felipe Maino (Chile), Ana Viganó (México), María Elena Lora (Bolivia), Lorena Greñas (Guatemala), Marita Hamann (Perú), Gustavo Zapata (Venezuela).

Cierre:

Palabras de cierre: “Un mundo cada vez más complejo”. Flory Kruger,AME, Presidente FAPOL, Miembro EOL y AMP.
Agradecimientos desde ZADIG-LML: Clara Holguín, AME, Miembro NEL y AMP, Responsable ZADIG-LML, Representante de la NEL en la Comisión de la Garantía – América.

EXPERIENCIA DEL TALLER DE PÚBERES Y ADOLESCENTES AUTISTAS por Roberto Galván y Claudia Pérez

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Edit-7932Muy buenas noches, antes de comenzar con la exposición queremos agradecer a Elida Ganoza, directora de la Nueva Escuela Lacaniana de Lima y Coordinadora del Grupo de Investigación de Psicoanálisis y autismo Lima; por la invitación a presentar la experiencia, que a lo largo de este año nos ha llevado a trabajar con cinco púberes y adolescentes autistas en el espacio que logramos armar con el Grupo de Investigación.

Ahora, nos gustaría contarles, a modo de breve reseña, cómo surge este espacio y cuáles son las preguntas que lo animan. Este espacio, nuevo para nosotros, aparece en un contexto muy específico. Es en abril de este año, en el marco de la celebración mundial del autismo, que, en el grupo de Investigación de Psicoanálisis y Autismo  organizamos una serie de presentaciones sobre adolescencia y autismo. En esas reuniones, seguimos las experiencias de Sam Gardner, protagonista de la serie Atypical, para que junto con quienes nos acompañaron durante nuestras conversaciones, fuéramos tratando de desenmarañar la singularidad y las formas en que un adolescente autista va sorteando su relación con los otros, con la escuela, los conflictos, el amor, la sexualidad, etc.

Estos encuentros tuvieron un doble efecto: Por un lado, el de retornarnos la pregunta sobre qué es lo que pasa con los autistas después de la infancia y, por el otro, por parte de los mismos adolescentes y sus padres, sobre el ¿qué-hacer del autismo en la adolescencia?

Logo grupo AutismoEl discurso de los expositores allí vertido hizo eco de un imposible de transmitir de los adolescentes, haciendo de puente entre ellos y el discurso de sus madres, aunque no sólo de ellas. Los adolescentes nos hablaron de sus gustos, sus aficiones, y la tensión que entre ellos y la familia, que buscaba en algunas oportunidades retirarle sus objetos, con la finalidad de conducirlos a la normalidad. La idea de crear el espacio surge de la conversación como equipo de estos decires, de su importancia y de la dimensión del malestar para estos adolescentes, frente a la cual propusimos un espacio para alojar esta palabra por la vía de la recreación.

 

La resonancia de nuestras preguntas, puso en evidencia la ausencia de un lugar que aloje los modos diversos que tienen las personas con un funcionamiento autista de experimentar la llegada de la pubertad y la adolescencia.

Este espacio, llevado sábado a sábado, apostó por generar un encuentro entre púberes y adolescentes, distintos unos a otros, pero identificados por el diagnóstico de autismo y específicamente asperger.

Lacan planteó que el sujeto autista es, en primer lugar y a pesar de lo que generalmente se piensa, un sujeto que tiene algo que decir. Es un sujeto que vive y se debate en un mundo de lenguaje que le resulta tan inhóspito como, a veces, indiferente. Un mundo con sus leyes propias, leyes que debemos ir aprendiendo a descifrar en cada caso.

En este sentido, en el taller se ha buscado darle a cada sujeto un lugar de excepción, cada uno es diferente, cada uno tiene un funcionamiento único y singular. Cada cual tiene sus maneras de afrontar los impases inherentes o contingentes de la vida, ésta es la premisa que nos orientó en la realización del taller.

Reconociendo el modo singular del sujeto para hacer lazo con el Otro, con sus condiciones de estar en el mundo, en el taller se intenta no ir en contra de estas formas, buscando no forzar sus propias maneras establecer la relación. Esto implica que, en ciertos momentos de apartamiento de los sujetos de las actividades del taller, alojamos con paciencia su distancia. En otros momentos, planteamos una invitación de manera indirecta, o cargada de humor. Nuestra apuesta fue construir un espacio que albergue a cada joven, respete sus opiniones, gustos y manifestaciones de estado de ánimo, un lugar donde podían reír, jugar a las cartas, otros juegos de salón, bromear, molestarse entre ellos, enfadarse frustrarse, excluir al otro de sus intereses, así como servir el refrigerio entre varios, untar manjarblanco en masa de alfajores, untar galletas con queso y mermelada para luego compartirlas y comérselas, para luego limpiar y ordenar el espacio usado.

Logo Observatorio FAPOLEste alojar el impase ha sido el signo distintivo de nuestro espacio. Lejos de impedir el próximo encuentro, el impasse lo precipitaba, y les permitió apropiarse del mismo, aceptando en la rutina un lugar para la contingencia.

El taller no es un espacio de consulta ni de análisis, sin embargo la pregunta por el deseo de los que conducen el espacio no sólo estuvo de entrada, sino que las vueltas en torno a la misma han sido fecundas para instalar los modos de abordaje tanto de las actividades como del respeto que se busca tener con cada participante adolescente del espacio.  La posición que hemos asumido al conducir el espacio del taller y nuestro modo de proceder,  nos ha parecido importante mantenerlos a distancia de la posición del educador, ya que pensamos de acuerdo con lo que afirma el psicoanalista Jean Claude Maleval, en su libro “El autista y su voz”, que la tendencia espontánea del educador es mantener un deseo de ser una figura siempre presente, que sabe con anterioridad lo que el adolescente necesita y cuyo saber promueve el bien del sujeto, un bien que el educador considera sin tener en cuenta lo que el sujeto implicado, desea. Este saber del educador se rige por las etapas del desarrollo que se esperan en un adolescente, un saber orientado hacia la normalidad, donde lo que se tiene que tener en cuenta es el ajuste a la norma social, educativa, familiar desde lo ideal, sin tener en cuenta el tiempo lógico y el funcionamiento subjetivo singular de los sujetos.

Al dirigir el taller, han existido momentos donde lo imprevisto nos ha tomado sin estar advertidos, sin embargo las conversaciones programadas que sobre el taller entre los integrantes del  Grupo de Investigación llevábamos a cabo, nos permitió preservar una orientación en este tipo de circunstancias.

Una sorpresa grande para nosotros es el lugar que los participantes daban al espacio del taller. Fue el caso de dos hermanos, de 12 y 13 años aproximadamente, los cuales al viajar al interior de nuestro país, buscaron estar presentes en el espacio, compartiendo con aquellos que estaban en Lima, llamándolos por teléfono.

El nombrar, por ejemplo, el espacio como “el taller de terapia” según uno de nuestros participantes de casi 18 años, universitario, que le cuesta hacer amigos, nos muestra el lugar privilegiado que el sujeto da al espacio. Él no se pierde ningún sábado el taller, existen actividades como los paseos que no le gustan, lo que lo puede llevar a fastidiarse y expresar su malestar. Sin embargo, al pasarlo por la palabra logra encontrar un modo de incluirse. Pese a esto, el sujeto no deja de darle un lugar importante al espacio, repercutiendo en su deseo de hacer lazo, al punto de preguntarnos “¿qué se hará el próximo año en el taller?”.

Y antes de finalizar esta presentación quisiéramos mencionar tres actividades que han sido relevantes para los jóvenes y para nosotros. Una es la salida conjunta  al restaurante Comixs, donde pasamos un momento muy divertido. También los adolescentes pusieron el cuerpo en movimiento en unos paseos al parque, en los cuales realizaron juegos al aire libre. Por último, pudimos contar con un maestro de yoga, que dio dos clases de yoga, que a pesar de los pronósticos resultó ser una experiencia que los adolescentes no olvidarán, ni olvidaremos tampoco nosotros.

La apuesta en acto, en el taller, del desafío que implica el encuentro con el autismo donde no existen guías, manuales o recetas infalibles a la hora de albergar esos intentos de lazo social con el otro, que debemos escuchar y aprender a leer, para acompañar en la tentativa de solución que el sujeto autista va encontrando para estar en el mundo.